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Dick que todos conocemos. Para empezar, no es una ficción científica, no hay ciencia ni fantasía ni nada que se le parezca, en su lugar hay normalidad, una sociedad cuadriculada y previsible (los EEUU de finales de los 50 y principios de los 60) y sobre todo hay vacío. Me lo pareció al leerla y buscando algo de información adicional para esta reseña he visto que no soy el único al que se lo pareció. La novela, escrita en 1958 fue rechazada 12 veces por distintas editoriales, y se publicó póstumamente. Cuando un editor de Crown Publishing respondió devolvió la novela al agente de Dick, lo hizo con esta nota[1]:<br /><br /><br /><blockquote class="tr_bq"><span style="font-family: inherit;"><i><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</b>I don't know what to say about Philip Dick. He has extraordinary talent, tremendous facility, and acute penetration. He is able to lay bare the essential core of a situation in a few deft strokes. He has a flamboyance and an extraordinary eye for detail. 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Bien mirado, el estilo de PKD en esta novela es el opuesto absoluto de la <a href="http://musicomicbooks.blogspot.com.es/2010/10/wild-sheep-chase-haruki-murakami.html">postnovela</a>: Si en la postnovela te hacen creer que todo es importante hasta que <a href="http://larealidadestupefaciente.blogspot.com.es/2012/03/1q84-de-hikaru-murakami-el-gran-conazo.html">la historia se autodestruye como las órdenes del Inspector Gadget</a>, aquí nadie te avisa a bombo y platillo que todo lo que lees es importante hasta que todo ha encajado y ves que nada podía ser de otra manera, que el azar acaba al poco de empezar la novela y el resto ya era imparable. Resulta curioso cómo PKD parece querer alejarse de sus habituales aventuras teológicas no sólo haciendo a Bruce un personaje que no sé si me atrevería a tachar de agnóstico sino riéndose de la propia idea de tomarse en serio la religión (como más tarde se tomaría a chufla religión y ateísmo en <a href="http://caspaboy.blogspot.com.es/2007/06/la-invasin-divina.html">La Invasión Divina</a>)<br /><br /><blockquote class="tr_bq"><i>-I've been thinking about it, trying to figure out what it is that's wrong with you, why you're the way you are. I think I've finally got you figured out. You don't believe in God, do you?<br />This time he did laugh. This time the question was too inane and too seriously asked; he began to giggle and once he had started he could not stop. He found himself lying back in his chair, his hands over his eyes, wheezing and weeping, gasping (...) And still he could not stop. The more he tried to stop, the harder it became to stop. 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Además de estar escrita en primera persona del presente de indicativo, hay frases demenciales por doquier del tipo&nbsp;"Tiene el pelo naranja", "Una productora ejecutiva, que es como se denomina su cargo" o "A pesar de lo obvio del chiste no podía evitar decirlo, que para eso es guionista de humor", aunque siendo justo he de decir que no es especialmente mala, hay cosas mucho peores publicadas. Cualquiera de Maria de la Pau Janer, por ejemplo.<br />La historia en sí no tiene demasiado misterio ni complicación:&nbsp;Imaginen a la típica Amiga Fea muy dependiente de la guapa y adicta a la Nocilla, pongan que acaba de romper una relación con su marido y padre de sus dos hijos, que visita regularmente a una psicóloga (que después se convierte en psicoanalista por arte de magia), cuya amiga guapa no es amiga sino hermana de la que además es emocionalmente dependiente y (aquí sí que hay que hacer un esfuerzo mayor) sin problemas económicos. La hermana muere y &nbsp;a la protagonista le cuesta todo el libro recomponerse.<br /><br />Y a pesar de su simplicidad, es un ejercicio de mercadotecnia fascinante ¿Por qué? El&nbsp;personaje principal (Clara) no tiene a priori nada que ver con Nuria Roca (Que en un alarde de EGO aparece como secundario fugaz en su propia novela con el ingenioso seudónimo de Nuria Martínez) pero enlaza muy bien con el que a priori es el público objetivo del libro más allá de los tarados como yo: Mujeres de mediana edad atrapadas en la mediocridad. Nuria Roca retrata bastante bien ese perfil dentro siempre de los estereotipos conocidos de las teleseries españolas: Hay una mucama casi residente con acento exótico que en condiciones normales se llevaría por delante la mitad del sueldo de la protagonista, los problemas económicos aparecen una vez y son resueltos sin más drama, hay varios secundarios graciosos para acompañar la transición del personaje principal, tiene algo de Filosofía de Azucarillo (sólo hay que leer el título, vaya), humor blanco de teleserie, algo de moralina con el tema del momento ("Cualquier imbécil quiere pedirle perdón a su amada por haberle pegado hace algunas semanas") etc. A destacar fuera de ese esquema habitual en las teleseries españolas aunque dentro de lo previsible habiendo sido escrito por una valenciana es que se habla explícitamente de la vida sexual de la protagonista, más activa que la del <i>target </i>de la novela. Pero vamos, los lectores de Bukowski tampoco querrían leer su propia vida sexual; si Chinaski tuviese la vida sexual de su público Bukowski no habría visto ni un dólar por sus libros.<br /><br />Lo más fascinante del libro es que por momentos parece que Nuria Roca se esté mofando de sus lectoras potenciales por haber comprado el libro con frases como "Una novela de una mujer de treinta y tantos años normal a la que pasan cosas normales no puede ser un éxito", alabando a su <i>alter ego</i>&nbsp;o diciendo que jamás de los jamases una novela podría llamarse "Los caracoles no saben que son caracoles"<br /><br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><br /></div><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-M4LEgWlsybo/TtJhRpdjB0I/AAAAAAAAAmI/BInn0aMMhRM/s1600/nuria113.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-M4LEgWlsybo/TtJhRpdjB0I/AAAAAAAAAmI/BInn0aMMhRM/s320/nuria113.jpg" width="247" /></a></div><div class="separator" style="clear: both; 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Además de estar escrita en primera persona del presente de indicativo, hay frases demenciales por doquier del tipo&nbsp;"Tiene el pelo naranja", "Una productora ejecutiva, que es como se denomina su cargo" o "A pesar de lo obvio del chiste no podía evitar decirlo, que para eso es guionista de humor", aunque siendo justo he de decir que no es especialmente mala, hay cosas mucho peores publicadas. Cualquiera de Maria de la Pau Janer, por ejemplo.<br />La historia en sí no tiene demasiado misterio ni complicación:&nbsp;Imaginen a la típica Amiga Fea muy dependiente de la guapa y adicta a la Nocilla, pongan que acaba de romper una relación con su marido y padre de sus dos hijos, que visita regularmente a una psicóloga (que después se convierte en psicoanalista por arte de magia), cuya amiga guapa no es amiga sino hermana de la que además es emocionalmente dependiente y (aquí sí que hay que hacer un esfuerzo mayor) sin problemas económicos. 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Nuria Roca retrata bastante bien ese perfil dentro siempre de los estereotipos conocidos de las teleseries españolas: Hay una mucama casi residente con acento exótico que en condiciones normales se llevaría por delante la mitad del sueldo de la protagonista, los problemas económicos aparecen una vez y son resueltos sin más drama, hay varios secundarios graciosos para acompañar la transición del personaje principal, tiene algo de Filosofía de Azucarillo (sólo hay que leer el título, vaya), humor blanco de teleserie, algo de moralina con el tema del momento ("Cualquier imbécil quiere pedirle perdón a su amada por haberle pegado hace algunas semanas") etc. A destacar fuera de ese esquema habitual en las teleseries españolas aunque dentro de lo previsible habiendo sido escrito por una valenciana es que se habla explícitamente de la vida sexual de la protagonista, más activa que la del <i>target </i>de la novela. Pero vamos, los lectores de Bukowski tampoco querrían leer su propia vida sexual; si Chinaski tuviese la vida sexual de su público Bukowski no habría visto ni un dólar por sus libros.<br /><br />Lo más fascinante del libro es que por momentos parece que Nuria Roca se esté mofando de sus lectoras potenciales por haber comprado el libro con frases como "Una novela de una mujer de treinta y tantos años normal a la que pasan cosas normales no puede ser un éxito", alabando a su <i>alter ego</i>&nbsp;o diciendo que jamás de los jamases una novela podría llamarse "Los caracoles no saben que son caracoles"<br /><br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><br /></div><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-M4LEgWlsybo/TtJhRpdjB0I/AAAAAAAAAmI/BInn0aMMhRM/s1600/nuria113.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-M4LEgWlsybo/TtJhRpdjB0I/AAAAAAAAAmI/BInn0aMMhRM/s320/nuria113.jpg" width="247" /></a></div><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;">Nuria Roca</div><br />Se lee rápido y sin dificultad y es un buen regalo para intentar ligar con una cajera del Mercadona con poca autoestima que dice que le gusta leer (ponga aquí títulos de Paulo Coleho, Midget Jones o similares)" } ["category"]=> string(6) "Libros" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(10) "Nuria Roca" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1322410380) } [5]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-6730751084436917680" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2011-08-17T13:17:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T15:51:56.082-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(6) "Libros" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(11) "Jaime Rubio" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(49) "La Decadencia del Ingenio, de Jaime Rubio Hancock" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(3164) "<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://2.bp.blogspot.com/-jUQ9BmW2yZA/Tkwhs2PCaFI/AAAAAAAAAlM/lP2QxBtysq0/s1600/360.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="230" src="http://2.bp.blogspot.com/-jUQ9BmW2yZA/Tkwhs2PCaFI/AAAAAAAAAlM/lP2QxBtysq0/s320/360.jpg" width="320" /></a></div><br />La <a href="http://www.bubok.es/libro/detalles/18584/La-decadencia-del-ingenio">Decadencia del Ingenio</a>, libro homónimo a un&nbsp;<a href="http://jaime.antville.org/">blog </a>&nbsp;escrito por&nbsp;<a href="http://www.20minutos.es/noticia/232111">Jaime Rubio</a> (¡plagio, plagio!) cuenta la autobiografía de un bebé totalmente consciente, inteligente, blandito, flexible y psicópata que intentará retrasar o eludir todo lo posible esa catástrofe que le hace entrar a uno en el mundo de los adultos lobotomizados, grises y anodinos: la eyaculación. 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Licenciado en Derecho, escritor, periodista, Montanelli fue un furibundo antifascista ante el atentado estético y patriótico que supuso para Italia Don Benito Mussolini. Igual que Franco. Malos ambos, amén de por fachirulos, por tener mal gusto, ser feos y ser poseedores de una cobardía infumable.<br /><br />Así las cosas, Montanelli se refugió en el periodismo y la Historia clásica. El periodismo le servía para mover su inquieto culo a lo largo del mundo como corresponsal de varios medios, y la Historia le fue útil para corroborar lo que muchos sospechamos: el cambio es, únicamente, apariencia. En realidad todo se repite.<br /><span id="formatbar_Buttons" style="display: block;"><span class="" id="formatbar_CreateLink" onmousedown="CheckFormatting(event);FormatbarButton('richeditorframe', this, 8);ButtonMouseDown(this);" onmouseout="ButtonHoverOff(this);" onmouseover="ButtonHoverOn(this);" onmouseup="" style="display: block;" title="Enlace"><img alt="Enlace" border="0" class="gl_link" src="http://www.blogger.com/img/blank.gif" /></span></span><br />Pero Montanelli no estaba del todo satisfecho con el método académico de contar la Historia. Los historiadores de los 50 eran esa clase de tipos a los que les das un material estupendo para trabajar y, tras pasar por sus manos, obtienen una excelente receta contra el insomnio. Así que Montanelli decidió acometer él mismo la tarea de explicar algunos de los episodios históricos que más a mano le cogían con su propio estilo, plagado de humor, amenidades y humanidad.<br /><br />En <a href="http://www.casadellibro.com/libro-historia-de-los-griegos-/890270/2900000906501"><span style="font-weight: bold;">Historia de los Griegos</span></a>, el libro que nos ocupa, más que de historiador, Montanelli ejerce de mordaz cronista social. Combina los rumores, las certezas, los mitos y sus propias conclusiones para ofrecernos no el más detallado de los retratos de los clásicos griegos pero, tal vez, sí el más vívido. La prosa de Montanelli es ágil y alegre, además de eficacísima. Consigue ser el vehículo perfecto para hacernos creer que las 368 páginas que componen el librito son el testimonio verdadero de un hombre que estuvo allí, en Atenas, en Esparta, en Tebas. Discutiendo en las academias y liceos, coreando en los teatros y emborrachándose en las olimpiadas.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Historia de los Griegos</span> es un libro que hay que leer. Luego ya tendremos tiempo de meternos entre pecho y espalda rigurosísimos (y cansinos) estudios históricos helénicos si tenemos interés. Lo de <span style="font-weight: bold;">Historia de los Griegos</span> es otra cosa. 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En orden, eso sí, formando oraciones y esas cosas. <br /><br />La verdad es que la idea de la historia es la típica que a más de uno se le ha ocurrido más de una vez, y la ha desechado porque seguro que no iba a funcionar, aunque no lo hace mal del todo: Los dioses existen en tanto en cuanto la gente los venere y les ofrezca sacrificios, ya sean en forma de devoción y tiempo, carneros muertos, hijos muertos… Y no sólo los dioses: Los héroes populares como Johnny Appleseed (lo que vendría a ser un señor que plantaba manzanos y le veneraban en los EEUU como a Belén Esteban en España, más o menos) también existen y pululan por ahí. Convenientemente, los dioses no antropomorfos pueden adoptar apariencia humana, lo que permite que el populacho no tenga en la mayoría de ocasiones conciencia de la existencia de los dioses.<br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: -webkit-auto;"><br /></div>Lo que es la historia en si se centra en Shadow, el personaje protagonista más bobo que he visto en mucho tiempo. Es un tipo muy grande y muy fuerte, bastante lento de entendederas (aunque, al parecer, buen jugador de damas), cornudo hasta la médula, utilizado por tirios y troyanos e incapaz de sacarse las castañas del fuego si no es por intervención divina o de señoras en descomposición. Mucho <i>Deus Ex Machina</i> y gente diciéndole lo que tiene que hacer, cual si fuese un RPG facilito al estilo <i>Pokémon</i>, <a href="http://www.roadsideamerica.com/">Roadside Attractions</a> por un tubo y, para los más pajeros de la casa, dos escenas donde podrán dar rienda suelta a alguna de sus parafilias. En el relato incluído en Fragile Things (Monarch of the Glen), aparte de descubrirse el nombre del protagonista, se repite la historia: Señores extraños contratan a hombre grande y fuerte como guardaespaldas, chico grande se da cuenta de que algo no funciona cuando también hay otros guardaespaldas armados con ametralladoras mucho más imponentes que él e interacción con los dioses y los mitos de la zona. <br /><br />He de reconocer que la novela está muy bien narrada, al menos según los estándares que yo pueda tener en inglés, que tampoco son demasiado elevados, supongo. Se hace muy amena y pasas un muy buen rato, aunque en más de una ocasión te hace levantar una ceja y decir ¿Ya? Eso sí, los muy amantes de la cultura gringa se pueden frotar las manos y releer una y otra vez muchas partes del libro, pues casi parece un trasunto de antropología novelada." 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Convenientemente, los dioses no antropomorfos pueden adoptar apariencia humana, lo que permite que el populacho no tenga en la mayoría de ocasiones conciencia de la existencia de los dioses.<br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: -webkit-auto;"><br /></div>Lo que es la historia en si se centra en Shadow, el personaje protagonista más bobo que he visto en mucho tiempo. Es un tipo muy grande y muy fuerte, bastante lento de entendederas (aunque, al parecer, buen jugador de damas), cornudo hasta la médula, utilizado por tirios y troyanos e incapaz de sacarse las castañas del fuego si no es por intervención divina o de señoras en descomposición. Mucho <i>Deus Ex Machina</i> y gente diciéndole lo que tiene que hacer, cual si fuese un RPG facilito al estilo <i>Pokémon</i>, <a href="http://www.roadsideamerica.com/">Roadside Attractions</a> por un tubo y, para los más pajeros de la casa, dos escenas donde podrán dar rienda suelta a alguna de sus parafilias. En el relato incluído en Fragile Things (Monarch of the Glen), aparte de descubrirse el nombre del protagonista, se repite la historia: Señores extraños contratan a hombre grande y fuerte como guardaespaldas, chico grande se da cuenta de que algo no funciona cuando también hay otros guardaespaldas armados con ametralladoras mucho más imponentes que él e interacción con los dioses y los mitos de la zona. <br /><br />He de reconocer que la novela está muy bien narrada, al menos según los estándares que yo pueda tener en inglés, que tampoco son demasiado elevados, supongo. Se hace muy amena y pasas un muy buen rato, aunque en más de una ocasión te hace levantar una ceja y decir ¿Ya? Eso sí, los muy amantes de la cultura gringa se pueden frotar las manos y releer una y otra vez muchas partes del libro, pues casi parece un trasunto de antropología novelada." } ["category"]=> string(11) "Neil Gaiman" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1297345140) } [8]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-2310957668973052211" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2011-01-22T05:26:00.000-08:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T15:56:14.766-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(12) "Isaac Asimov" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(6) "Libros" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(39) "El fin de la Eternidad, de Isaac Asimov" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(3482) "<a href="http://3.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/TTrbT_bvJiI/AAAAAAAAAho/NvM_UAMPQzk/s1600/El-fin-de-la-eternidad-BOLSILLO_libro_image_big.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5565001426061436450" src="http://3.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/TTrbT_bvJiI/AAAAAAAAAho/NvM_UAMPQzk/s320/El-fin-de-la-eternidad-BOLSILLO_libro_image_big.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 212px;" /></a><br /><br />Un libro de opiniones encontradas: Por un lado a Milgrom dice haberle producido angustia temporal, a Dibiase le dejó frio. Y como esta es mi reseña, pues yo me explayaré un poco más, digo. Si no, no la escribiría, claro, y este blog lo pasaríamos a Twitter.<br /><br />Empezaré diciendo que creo que el título está mal traducido en la versión española, ya que debería ser el fin de Eternidad ¿Qué es Eternidad? Es un lugar fuera del tiempo donde unos señores (y sólo señores, nada de señoras) actúan como burócratas temporales, cambiando el curso de la historia “para que la gente no se haga daño”; una especie de estado paternalista pretertemporal. Para hacer estos cambios usan algo parecido a la psicohistoria de La Fundación, que les permite calcular un margen de confianza para el devenir los hechos futuros de los cambios presentes que ellos provocan, pero la propia Eternidad no se ve atacada por ello por estar fuera del tiempo: Una vez dentro, uno se convierte casi en un dios, ajeno a todo cambio histórico que produzca, aunque haga desaparecer a sus antepasados. Estos cambios que protegen a la humanidad de hacerse pupa los calculan los sociólogos con sus maravillosos computadores de cinta y papel perforado, pero los ejecutan los técnicos, que se consideran unos auténticos artistas. Artistas y medio apestados, porque son los únicos que se manchan las manos con eso.<br /><br />Básicamente en la novela veremos cómo Harlan entra en Eternidad, cómo va aprendiendo y asciende, su relación con Laban Twisell, uno de los prebostes del lugar; por qué a partir de determinado punto nadie puede seguir viajando en el futuro por un infranqueable muro en el camino del ascensor del tiempo, por qué a los humanos les entra demasiada morriña al salir de la tierra, qué pasa cuando un técnico se encuentra con una mujer cuando lleva años viviendo en un auténtico campo de nabos un lugar sin ellas y por qué tiene que entrenar al que parece su sucesor, Sheridan Cooper. Entre otras cosas, claro.<br /><br />Sinceramente, creo que Asimov se lía demasiado haciendo, como dicen en Dune ‘fintas de las fintas sobre las fintas de las fintas’ y así hasta el infinito. Resulta curiosa también la interpretación de la Historia como un sistema en equilibrio, en el que un cambio puede tener grandes consecuencias en el siglo precedente, pero a más largo plazo todo ha cambiado para que nada cambie: parece a priori no haber ningún cambio que pueda provocar un cambio real a varios siglos vista.<br /><br />Resulta también cándido ver que las computadoras de papel perforado son el colmo de la sofisticación de unos tipos con tecnología de más allá del año 50 000 o que la fuente de energía de la que se nutre Eternidad es de la nova generada por el Sol –que lo más probable es que se convierta en una enana blanca.<br /><br />Es interesante y la idea es buena, pero le falta gancho." 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Una habitación tras otra en Madrid.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Mi gran novela sobre La Vaguada</span> trata de muchas cosas y de una sola. A saber: la libertad de uno para creerse libre, con posibilidades, y fracasar conservando aún cierto <span style="font-weight: bold;">optimismo</span>. Y por el camino hacia el <span style="font-weight: bold;">destino fatal</span> (notar como las responsabilidades se meten en tu vida sin haberlas reclamado) somos testigos de cierta crítica a la vacuidad de la cosa artística, literaria, periodística, cierta sorna hacia la cosa de los jóvenes emprendedores, de los turistas aventureros y de las relaciones de pareja. Y con el mérito de contar todo esto, no desde la postura de superioridad de quien se siente incomprendido, sino como <span style="font-weight: bold;">un actor secundario más</span>, casi un figurante, exento de cinismo pero sabedor de la necesidad irónica. 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Una habitación tras otra en Madrid.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Mi gran novela sobre La Vaguada</span> trata de muchas cosas y de una sola. A saber: la libertad de uno para creerse libre, con posibilidades, y fracasar conservando aún cierto <span style="font-weight: bold;">optimismo</span>. Y por el camino hacia el <span style="font-weight: bold;">destino fatal</span> (notar como las responsabilidades se meten en tu vida sin haberlas reclamado) somos testigos de cierta crítica a la vacuidad de la cosa artística, literaria, periodística, cierta sorna hacia la cosa de los jóvenes emprendedores, de los turistas aventureros y de las relaciones de pareja. Y con el mérito de contar todo esto, no desde la postura de superioridad de quien se siente incomprendido, sino como <span style="font-weight: bold;">un actor secundario más</span>, casi un figurante, exento de cinismo pero sabedor de la necesidad irónica. 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Un gran ejercicio de pensamiento crítico." } ["category"]=> string(15) "Michael Shermer" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1291836660) } [11]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-5615302775121181312" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2010-10-17T06:31:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T15:58:30.884-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(15) "Haruki Murakami" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(6) "Libros" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(36) "A Wild Sheep Chase - Haruki Murakami" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(4106) "<a href="http://2.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/TLr7N9BmXqI/AAAAAAAAAhM/IIDnSHLIKjo/s1600/HM-Wild_Sheep_Chase_USA.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529007709688848034" src="http://2.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/TLr7N9BmXqI/AAAAAAAAAhM/IIDnSHLIKjo/s320/HM-Wild_Sheep_Chase_USA.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 206px;" /></a><br />A Wild Sheep Chase, tercera novela de Murakami y primera traducida al inglés, es la parte final de una trilogía que, según la <a href="http://en.wikipedia.org/" style="font-style: italic;">Fuente del Conocimiento Hunibersa</a>l componen también <span style="font-style: italic;">Hear the Wind Sing</span> y <span style="font-style: italic;">Pinball, 1973</span>: La trilogía del Rata. De estas tres novelas, sólo la última y aquí reseñada ha tenido distribución internacional. Supongo que esos dos primeros libros que por motivos evidentes servidor no ha leído, tienen que ver con que el inicio de la novela parezca un compendio de retazos y situaciones totalmente desconectadas de la historia principal. Supongo, vaya.<br /><br />La historia, ambientada a finales de los 70 en Japón, cuenta cómo un publicista, editor y traductor abúlico perdido es contratado más o menos contra su voluntad por un millonario <span style="font-style: italic;">de esos que controlan el país en la sombra</span> para encontrar una oveja que, desde que le abandonó (o más bien dejó de compartir cuerpo con él), le dejó postrado física e intelectualmente. ¿Por qué él y no otro? Creyeron ver a la oveja en una fotografía publicada en una revista profesional editada por el protagonista, al que bauticé (pues nunca dice su nombre) como “<span style="font-weight: bold;">Sangre de Horchata</span>” (en adelante SdH)<br /><br />Mientras hace el haragán y antes de ponerse a buscar la oveja, SdH se enamora de una oreja, busca a su dueña y la corteja (cacofonía triple). Al parecer, la chica y sus orejas tienen poderes mágicos. Como el bichejo lanudo ese, al que se van a buscar los dos al pueblo más perdido de la región más despoblada de Hokkaido; un lugar descrito como un triste hoyo lleno de hielo, ganado ovino, hijos de la endogamia y la locura, y un tarado vestido de oveja. Eso sí, SdH -que también es el narrador, no hace estas descripciones con sorna o como crítica; las hace con total y absoluta indiferencia, con el mismo tono que emplea para describir cómo se queda dormido en el cine o se fuma un cigarro en la cocina.<br /><br />Aunque pueda parecer una buena premisa, he de decir que esto que he escrito para poder reseñar resume más de la mitad del argumento, aunque supongo que lo más importante de la novela no es la trama -con más de una situación que Lucy Lawless sin duda describiría como<span style="font-style: italic;"> </span><a href="http://www.youtube.com/watch?v=4pmyj2sh6aY">hecha por un mago</a>, si no la prosa innovadora y fantabulosa, que a algunos al parecer sulibella; ver cómo Murakami se recrea durante una página detrás de otra enumerando los nombres en francés de los cinco platos por cabeza que cada uno de los comensales pide en un restaurante, publicitando todas y cada una de las marcas de productos que utiliza o haciendo reseñas de cuanta canción o libro se le pasen por la cabeza, demostrando sus enormes conocimientos de la cultura popular de la época. Por esto último a veces pensaba que merecería el privilegio de escribir reseñas en aqueste nuestro blog, pero supongo que la barrera idiomática pesaría mucho.<br /><br />El libro se lee con bastante facilidad a pesar de la<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_hombres_que_no_amaban_a_las_mujeres"> publicidad superliminal</a> (eso de subliminal tiene lo que yo de Galactus) y los alaridos posmodernos que pega de vez en cuando. Eso sí, si se busca una historia consistente y un final coherente con la trama, mejor no tocar esta búsqueda de la oveja salvaje ni con un palo." 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Y digo despedirme porque no sabía si volvería a verle. La autobiografía del líder de Eels, Mark Oliver Everett, plagada de desastres familiares, parecía una lectura coherente en este contexto. Y resultó que, mucho más allá, ese libro y esa música me acompañaron por el brumoso norte de Francia, en los aeropuertos y en las crisis de ansiedad como si fueran una persona. Fueron una tabla que me mantuvo a flote cuando me flaqueraon las piernas a la puerta de la casa de la familia Beauvoir. Cuando me despertaba por quinta o sexta vez cada noche con dolor de cabeza en la habitación de invitados de La Cabrona. Cuando cruzamos todos los lugares donde lo pasé tan bien (y tan mal) y me dí cuenta de que estaba sufriendo el síndrome del Erasmus retornado, que vuelve al lugar sobre el que volcó tantas emociones y descubre que el lugar sigue ahí pero las emociones se han desvanecido, porque eran las suyas de entonces y ahora él es otro distinto del que fue. Aquel libro y aquella música convirtieron un viaje emocionalmente jodido pero necesario en unas pequeñas navidades del alma, iluminadas por las blinking lights del árbol de Mr. E en las alas del avión.<br /><br />Pero el libro trata también de otras cosas. Nos cuenta de qué va esto de hacer música. Que lo importante no es la vida social que lleva consigo. Ni conocer a tus ídolos. Ni los premios y el reconocimiento. Ni el colorín de las galas y las fiestas en las que te codeas con gente importante. Ni ganarte el respeto de bandas que te miran por encima del hombro. Si el único premio a las incontables horas dedicadas a solas a componer y ensayar, a jugarte la vida en la carretera, a dormir poco y mal (y comer aún peor), al estrés de tener que subirte al tablao en cualquier circunstancia física o emocional, a los desajustes intestinales, a la pelea constante para aparecer en los medios, para que te paguen las actuaciones, para que colegas y periodistas te tomen en serio… fueran estas tonterías, sería un mísero pago. No, el verdadero premio a todo ese esfuerzo, nos dice el señor Everett, debe parecerse más a lo que sentí cuando terminó la proyección de <span style="font-weight: bold;">Lucifer Rising</span> a la que <a href="http://elcorderonosecome.blogspot.com/2010/02/black-noise-ensemble.html">The Black Noise Ensemble</a> pusimos banda sonora en directo y el público se levantó a aplaudir. 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Y digo despedirme porque no sabía si volvería a verle. La autobiografía del líder de Eels, Mark Oliver Everett, plagada de desastres familiares, parecía una lectura coherente en este contexto. Y resultó que, mucho más allá, ese libro y esa música me acompañaron por el brumoso norte de Francia, en los aeropuertos y en las crisis de ansiedad como si fueran una persona. Fueron una tabla que me mantuvo a flote cuando me flaqueraon las piernas a la puerta de la casa de la familia Beauvoir. Cuando me despertaba por quinta o sexta vez cada noche con dolor de cabeza en la habitación de invitados de La Cabrona. Cuando cruzamos todos los lugares donde lo pasé tan bien (y tan mal) y me dí cuenta de que estaba sufriendo el síndrome del Erasmus retornado, que vuelve al lugar sobre el que volcó tantas emociones y descubre que el lugar sigue ahí pero las emociones se han desvanecido, porque eran las suyas de entonces y ahora él es otro distinto del que fue. Aquel libro y aquella música convirtieron un viaje emocionalmente jodido pero necesario en unas pequeñas navidades del alma, iluminadas por las blinking lights del árbol de Mr. E en las alas del avión.<br /><br />Pero el libro trata también de otras cosas. Nos cuenta de qué va esto de hacer música. Que lo importante no es la vida social que lleva consigo. Ni conocer a tus ídolos. Ni los premios y el reconocimiento. Ni el colorín de las galas y las fiestas en las que te codeas con gente importante. Ni ganarte el respeto de bandas que te miran por encima del hombro. Si el único premio a las incontables horas dedicadas a solas a componer y ensayar, a jugarte la vida en la carretera, a dormir poco y mal (y comer aún peor), al estrés de tener que subirte al tablao en cualquier circunstancia física o emocional, a los desajustes intestinales, a la pelea constante para aparecer en los medios, para que te paguen las actuaciones, para que colegas y periodistas te tomen en serio… fueran estas tonterías, sería un mísero pago. No, el verdadero premio a todo ese esfuerzo, nos dice el señor Everett, debe parecerse más a lo que sentí cuando terminó la proyección de <span style="font-weight: bold;">Lucifer Rising</span> a la que <a href="http://elcorderonosecome.blogspot.com/2010/02/black-noise-ensemble.html">The Black Noise Ensemble</a> pusimos banda sonora en directo y el público se levantó a aplaudir. 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Pero de los buenos. La única pega importante: es uno de esos libros en los que uno necesita leer un rato antes de saber lo que pasa, porque el desamparo al comenzar es comparable a despertarse desnudo dentro de un tonel en una base lunar de Europa o Titán.</div><div style="text-align: left;"><br /></div><div style="text-align: left;">La historia más que transcurrir <i>va pasando</i> en un mundo donde los Estados Unidos tienen un estado más: Alemania. Un lugar donde al jefe de estado y de gobierno se le elige para ser el marido ideal para la primera dama: una mujer que lleva varias décadas igual de joven y guapa, y de la que todos los gringos están perdidamente enamorados; un sitio donde las comunidades de vecinos de grandes edificios con cientos o miles de personas tienen poder sobre sus habitantes y se conforman en comunidades aisladas que compiten –entre otras cosas- en concursos de habilidades artísticas a lo America’s Got Talent; un mundo ficticio donde moscas mecánicas te persiguen y se cuelan en tu casa y tu coche para vociferarte promociones y anuncios varios, y no callan hasta ser totalmente destruidas; donde un judío que viaja en el tiempo dirige un grupo neonazi que quiere derribar al gobierno, quien también puede mandar y traer gente al y del pasado y futuro próximo; donde unos osos de peluche psíquicos intentan convencerte de que emigres a Marte y donde, como siempre en las historias de Phillip K Dick, nada es lo que parece.</div><div style="text-align: left;"><br /></div><div style="text-align: left;">En ese contexto Dick nos cuenta varias historias más o menos cruzadas y les da martillazos hasta que tienen sentido tanto juntas como por separado, a la vez que lo sazona todo con conciertos de jarras de licor, señores que se enrollan con la mujer de su hermano, la prohibición de la psicoterapia-no-química, un pianista telekinético que cree que su mal olor puede matar a quien le rodea incluso a través del teléfono, ejecutivos de una discográfica que le persiguen para grabar una ‘obra maestra’ con una ameba alienígena capaz de registrar sonidos al hidratarse, deficientes mentales que mutan en australopitecos, un psicoterapeuta con licencia especial para ejercer llamado ‘Egon Superb’ y sobre todo conspiraciones. 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Un lugar donde al jefe de estado y de gobierno se le elige para ser el marido ideal para la primera dama: una mujer que lleva varias décadas igual de joven y guapa, y de la que todos los gringos están perdidamente enamorados; un sitio donde las comunidades de vecinos de grandes edificios con cientos o miles de personas tienen poder sobre sus habitantes y se conforman en comunidades aisladas que compiten –entre otras cosas- en concursos de habilidades artísticas a lo America’s Got Talent; un mundo ficticio donde moscas mecánicas te persiguen y se cuelan en tu casa y tu coche para vociferarte promociones y anuncios varios, y no callan hasta ser totalmente destruidas; donde un judío que viaja en el tiempo dirige un grupo neonazi que quiere derribar al gobierno, quien también puede mandar y traer gente al y del pasado y futuro próximo; donde unos osos de peluche psíquicos intentan convencerte de que emigres a Marte y donde, como siempre en las historias de Phillip K Dick, nada es lo que parece.</div><div style="text-align: left;"><br /></div><div style="text-align: left;">En ese contexto Dick nos cuenta varias historias más o menos cruzadas y les da martillazos hasta que tienen sentido tanto juntas como por separado, a la vez que lo sazona todo con conciertos de jarras de licor, señores que se enrollan con la mujer de su hermano, la prohibición de la psicoterapia-no-química, un pianista telekinético que cree que su mal olor puede matar a quien le rodea incluso a través del teléfono, ejecutivos de una discográfica que le persiguen para grabar una ‘obra maestra’ con una ameba alienígena capaz de registrar sonidos al hidratarse, deficientes mentales que mutan en australopitecos, un psicoterapeuta con licencia especial para ejercer llamado ‘Egon Superb’ y sobre todo conspiraciones. 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Estas historias ya no tienen por qué gustar a los chavales, tienen que gustar al adulto como medio adecuado para transmitirle al joven valores guais que ellos crean que deben tener sus vástagos biológicos o intelectuales. Deben ser transgresores pero en su justa medida, moderadamente rebeldes pero dentro de unos límites, pequeños soñadores con un gran mundo interior pero no por ello antisociales y un largo etcétera de </span><i><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">sí-pero-con-matices</span></i><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">.</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Y en este contexto se escribió Pobby y Dingan.</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">El libro cuenta la historia de Ashmol, un chiquillo más o menos rebelde de un pueblo minero de Australia que tiene que aguantar cómo todo el pueblo trata como reales a los dos amigos invisibles (Pobby y Dingan) de la lunática de su hermana: algunos los saludan por la calle, la madre les pone dos platos en la mesa a la hora de la cena…</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Pero un día los dos bichos desaparecen, a la vez que la cría se pone enferma. Así, Ashmol comienza la búsqueda de Pobby y Dingan, al principio con resignación y al final con desespero creyendo que esa será la única manera de salvar a su hermana enferma.</span></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Hay que reconocer que el libro está bastante bien escrito –es una obra maestra de la literatura comparado con muchas de las lecturas recomendadas de colegios e institutos, y se puede leer del tirón sin problemas (a un escolar le costará más, supongo). Eso sí, si uno se ha leído El Guardián entre el Centeno le sonarán a caricatura o burda copia casi todos los soliloquios del protagonista, y si se conoce un poco el subgénero o simplemente al padre de todo este behemoth intelectual que son los hijos, nietos y biznietos (bastardos o no) de Un Puente hacia Therabithia, se puede uno imaginar como acaba todo. </span></span></div>" ["link_replies#"]=> int(2) ["link_replies"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/2206047700537433229/comments/default" ["link_replies@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_replies@href"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/2206047700537433229/comments/default" ["link_replies@title"]=> string(18) "Enviar comentarios" ["link_replies#2"]=> string(87) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/07/pobby-y-dingan-de-ben-rice.html#comment-form" ["link_replies#2@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies#2@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies#2@type"]=> string(9) "text/html" ["link_replies#2@href"]=> string(87) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/07/pobby-y-dingan-de-ben-rice.html#comment-form" ["link_replies#2@title"]=> string(13) "0 comentarios" ["link_edit#"]=> int(1) ["link_edit"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2206047700537433229" ["link_edit@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_edit@rel"]=> string(4) "edit" ["link_edit@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_edit@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2206047700537433229" ["link_self#"]=> int(1) ["link_self"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2206047700537433229" ["link_self@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_self@rel"]=> string(4) "self" ["link_self@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_self@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2206047700537433229" ["link#"]=> int(1) ["link"]=> string(74) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/07/pobby-y-dingan-de-ben-rice.html" ["link@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link@rel"]=> string(9) "alternate" ["link@type"]=> string(9) "text/html" ["link@href"]=> string(74) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/07/pobby-y-dingan-de-ben-rice.html" ["link@title"]=> string(28) "Pobby y Dingan, de Ben Rice." 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Estas historias ya no tienen por qué gustar a los chavales, tienen que gustar al adulto como medio adecuado para transmitirle al joven valores guais que ellos crean que deben tener sus vástagos biológicos o intelectuales. Deben ser transgresores pero en su justa medida, moderadamente rebeldes pero dentro de unos límites, pequeños soñadores con un gran mundo interior pero no por ello antisociales y un largo etcétera de </span><i><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">sí-pero-con-matices</span></i><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">.</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Y en este contexto se escribió Pobby y Dingan.</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">El libro cuenta la historia de Ashmol, un chiquillo más o menos rebelde de un pueblo minero de Australia que tiene que aguantar cómo todo el pueblo trata como reales a los dos amigos invisibles (Pobby y Dingan) de la lunática de su hermana: algunos los saludan por la calle, la madre les pone dos platos en la mesa a la hora de la cena…</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Pero un día los dos bichos desaparecen, a la vez que la cría se pone enferma. 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La climatización me ayuda a crear chuscas metáforas, ya véis. :-)<br /><br />Esta semana estoy llegando a la conclusión, casi la rozo con los dedos ya, de que sobran jóvenes escritores norteamericanos, que sobra literatura posmoderna de USA. Hay demasiados invitados a esa fiesta, me temo. Llevo engullidas unas 150 páginas de <span style="font-weight: bold;">Ahora sabréis lo que es correr</span>, firmado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dave_Eggers"><span style="font-weight: bold;">Dave Eggers</span></a>, y por Crom, no sé por qué no aprovecho ninguno de los muchísimos puntos y aparte que tiene la cosa esta para poner punto final al suplicio. Que hace calor y no estamos para guasas. Que mi miopía sigue en modo imperialista, invadiendo espacios ajenos al ocular. Entiéndase lo que se quiera.<br /><br />En fin, al lío. Resulta que el bueno de Eggers es un joven y guapo escritor norteamericano, fundador de una superinfluyente revista online de tendencias (o tendenciosa, como prefieran) llamada <a href="http://www.mcsweeneys.net/"><span style="font-weight: bold;">McSweeney's</span></a>. Además, Eggers procede de una familia de esas <span style="font-style: italic;">demócratas-de-toda-la-vida</span>, un poco a la europea, que dicen ellos, los americanos de bien; una familia de esas que viven en Boston, que es la ciudad donde transcurría esa seria tan, eeh... rompedora, que fue Ally McBeal. <span style="font-weight: bold;">Ahora sabréis lo que es correr</span> es la primera novela de Eggers, que aprovecha para contarnos cómo un par de amigos norteamericanos muy eggerianos, claro, deciden dar la vuelta al mundo en siete días, pero sólo pasando por países <span style="font-style: italic;">probes</span> para repartir entre los más necesitados un dinerico que se han encontrado por casualidades de la vida. El buenismo mal entendido.<br />Pero tal vez, me dije, tal vez este punto de partida tan condescendiente, tan miope con la realidad sólo es una excusa de Eggers para retratar ciertos comportamientos desnortados de, precisamente, aquellos que viven en el Norte. Pero no. El problema es que Eggers se cree lo que hacen sus personajes, comparte su pensamiento atrofiado y local, y ahí es donde la novela se convierte en un suplicio. Más que un libro parece una gala benéfica de Isabel Preysler.<br /><br />Pero yo soy un tontaina consumado y no aprovecho ningún punto y aparte para dimitir de esta lectura. Tal vez por el calor que hace, tal vez porque esta novela es la cosa perfecta para leer en diagonal a lo bruto, sin concesiones; pero seguramente la razón principal es porque tengo el cerebro licuado. 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La climatización me ayuda a crear chuscas metáforas, ya véis. :-)<br /><br />Esta semana estoy llegando a la conclusión, casi la rozo con los dedos ya, de que sobran jóvenes escritores norteamericanos, que sobra literatura posmoderna de USA. Hay demasiados invitados a esa fiesta, me temo. Llevo engullidas unas 150 páginas de <span style="font-weight: bold;">Ahora sabréis lo que es correr</span>, firmado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dave_Eggers"><span style="font-weight: bold;">Dave Eggers</span></a>, y por Crom, no sé por qué no aprovecho ninguno de los muchísimos puntos y aparte que tiene la cosa esta para poner punto final al suplicio. Que hace calor y no estamos para guasas. Que mi miopía sigue en modo imperialista, invadiendo espacios ajenos al ocular. Entiéndase lo que se quiera.<br /><br />En fin, al lío. Resulta que el bueno de Eggers es un joven y guapo escritor norteamericano, fundador de una superinfluyente revista online de tendencias (o tendenciosa, como prefieran) llamada <a href="http://www.mcsweeneys.net/"><span style="font-weight: bold;">McSweeney's</span></a>. Además, Eggers procede de una familia de esas <span style="font-style: italic;">demócratas-de-toda-la-vida</span>, un poco a la europea, que dicen ellos, los americanos de bien; una familia de esas que viven en Boston, que es la ciudad donde transcurría esa seria tan, eeh... rompedora, que fue Ally McBeal. <span style="font-weight: bold;">Ahora sabréis lo que es correr</span> es la primera novela de Eggers, que aprovecha para contarnos cómo un par de amigos norteamericanos muy eggerianos, claro, deciden dar la vuelta al mundo en siete días, pero sólo pasando por países <span style="font-style: italic;">probes</span> para repartir entre los más necesitados un dinerico que se han encontrado por casualidades de la vida. 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Porque si me dicen que esto lo ha escrito la mismísima <span style="font-weight: bold;">Ally McBeal</span>, yo me lo creo.<br /><br /><span style="font-family: trebuchet ms; font-style: italic;">(Este post fue originalmente publicado en un blog que ya no existe)</span>" } ["category"]=> string(11) "Dave Eggers" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1278581760) } [16]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-2050776243847838544" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2010-06-18T07:57:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T16:02:50.318-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(12) "Clive Barker" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(6) "Libros" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(35) "Libros Sangrientos, de Clive Barker" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(6695) "<a href="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s1600/libros_de_sangre_2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484134373052039346" src="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s320/libros_de_sangre_2.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 298px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 218px;" /></a><a href="http://1.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuNq5nIZWI/AAAAAAAAAE4/kGuaNzWvR7o/s1600/sangrientos.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484132739412682082" src="http://1.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuNq5nIZWI/AAAAAAAAAE4/kGuaNzWvR7o/s320/sangrientos.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 202px;" /></a>Si la situación de la literatura de ciencia ficción en el mercado español es minoritaria y casi testimonial, la de la novela de terror es un páramo en el que de tanto en tanto nos encontramos con un cactus para aplacar nuestra sed. 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B</span><span style="font-weight: bold;">rite</span>, pero parece ser que si <span style="font-weight: bold;">hoy</span> un lector español apetece de leer terror debe limitarse a la vertiente de <span style="font-style: italic;">paranormal romance</span> (Crepúsculo, cuánto daño has hecho) o al ya agotador mundo zombificado.<br /><br />Sin embargo, para aquellos que todavía no han tenido ningún contacto con el género de la novela horrífera, no hay mejor forma de empezar que con los brutalmente magníficos <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos de Clive Barker</span><span style="font-weight: bold;"> </span>(cabe mencionar que según la edición, en España cambia el título a<span style="font-weight: bold;"> Libros de Sangre</span>).<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Los Libros Sangrientos</span> son una recopilación de relatos de terror breves que <a href="http://www.clivebarker.com/">Clive Barker</a> publicó allá por 1984, cuando contaba con poco más de treinta años. En Inglaterra el éxito de los relatos fue moderado, no obstante cuando fueron publicados en Estados Unidos, explotaron como fenómeno literario. El responsable de semejante empujón fue, ni más ni meno que el mismísimo Stephen King, cuyas declaraciones se convirtieron en el mejor eslogan para Barker:<span style="font-weight: bold;"> “He visto el futuro del género de terror, y su nombre es Clive Barker”. </span><br /><br />Bien, el futuro ya ha llegado y <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> sigue siendo la mejor obra de<span style="font-weight: bold;"> Clive Barker. </span><br /><br />A lo largo de <span style="font-weight: bold;">dieciséis relatos</span> somos testigos del horror en sus más variadas expresiones: los <span style="font-weight: bold;">miedos atávicos hechos carne</span>, redefiniciones de la iconografía y los <span style="font-weight: bold;">mitos clásicos</span>, la <span style="font-weight: bold;">sexualidad</span> como arma y condena, las<span style="font-weight: bold;"> obsesiones</span> más profundas, etc. Por lo general, los protagonistas de las historias no son los típicos ciudadanos normales envueltos en circunstancias desconocidas. En más de una ocasión son, precisamente, todo lo contrario a la gente normal, a la gente “inocente”. Son ellos los que, en cierto modo, buscan el mal.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> es, sin lugar a dudas, una de las grandes obras de la literatura de terror. Un compendio perfecto y macabro del horror en su máxima expresión. <span style="font-weight: bold;">Clive Barker</span>, a pesar de habernos brindado con otras muchas creaciones destacadas, jamás ha vuelto a pergeñar algo tan perfecto, algo que, de alguna manera, en manos de un lector, se acaba convirtiendo en un <span style="font-weight: bold;">verdadero tratado del miedo</span>. A Baker se le nota en cada relato que está emprendiendo un viaje, una indagación de sus miedos, y avanza y avanza sin detenerse, llevando hasta las últimas consecuencias sus planteamientos. Baker, como el mismo se ha autodenominado, es un<span style="font-weight: bold;"> “buscador de excesos”.</span><br /><br />No cometeré aquí el desliz de contarles la trama de algunos de los relatos de <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span>, simplemente dejaré que lean sus títulos:<br /><br />-Los muertos tienen autopistas.<br />-El tren de la carne de medianoche.<br />-El geniecillo y Jack.<br />-El blues de la sangre de cerdo.<br />-En las colinas, las ciudades.<br />-Sexo, muerte y brillo de estrellas.<br />-Terror.<br />-Espectáculo infernal.<br />-Jacqueline Ess: su voluntad y su testamento.<br />-Las pieles de los padres.<br />-Nuevos asesinatos en la calle Morgue.<br />-Hijo del celuloide.<br />-Rex, el hombre lobo.<br />-Confesiones del sudario (de un pornógrafo).<br />-Víctimas propiciatorias.<br />-Restos humanos.<br /><br />La calidad de los relatos es, de tan alta, mareante; nunca decae y cada uno de ellos conduce a un mundo más perturbador que el anterior. No lo duden, los <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> les están esperando. Luego ya habrá tiempo para quejarnos de los pocos autores de terror contemporáneos que llegan al mercado editorial español.<br /><br />.....<br /><br />Ah, si alguno de ustedes tiene un Ebook, <a href="http://librosdesangre.blogspot.com/2009/09/1-1985-el-juego-de-las-maldiciones.html">aquí</a> puede hacerse con la obra. Y si prefieren leer algo <span style="font-style: italic;">online</span> antes de decidirse, diríjanse <a href="http://textosdeclivebarker.blogspot.com/2008/01/en-las-colinas-las-ciudades.html">aquí.</a>" ["link_replies#"]=> int(2) ["link_replies"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/2050776243847838544/comments/default" ["link_replies@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_replies@href"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/2050776243847838544/comments/default" ["link_replies@title"]=> string(18) "Enviar comentarios" ["link_replies#2"]=> string(95) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/06/libros-sangrientos-de-clive-barker.html#comment-form" ["link_replies#2@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies#2@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies#2@type"]=> string(9) "text/html" ["link_replies#2@href"]=> string(95) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/06/libros-sangrientos-de-clive-barker.html#comment-form" ["link_replies#2@title"]=> string(13) "0 comentarios" ["link_edit#"]=> int(1) ["link_edit"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2050776243847838544" ["link_edit@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_edit@rel"]=> string(4) "edit" ["link_edit@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_edit@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2050776243847838544" ["link_self#"]=> int(1) ["link_self"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2050776243847838544" ["link_self@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_self@rel"]=> string(4) "self" ["link_self@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_self@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2050776243847838544" ["link#"]=> int(1) ["link"]=> string(82) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/06/libros-sangrientos-de-clive-barker.html" ["link@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link@rel"]=> string(9) "alternate" ["link@type"]=> string(9) "text/html" ["link@href"]=> string(82) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/06/libros-sangrientos-de-clive-barker.html" ["link@title"]=> string(35) "Libros Sangrientos, de Clive Barker" ["author#"]=> int(1) ["author_name#"]=> int(1) ["author_name"]=> string(15) "Jordi Vallespí" ["author_uri#"]=> int(1) ["author_uri"]=> string(51) "http://www.blogger.com/profile/07243294612022960034" ["author_email#"]=> int(1) ["author_email"]=> string(19) "noreply@blogger.com" ["http://schemas.google.com/g/2005"]=> array(6) { ["author_image#"]=> int(1) ["author_image@"]=> string(20) "rel,width,height,src" ["author_image@rel"]=> string(42) "http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" ["author_image@width"]=> string(2) "16" ["author_image@height"]=> string(2) "16" ["author_image@src"]=> string(44) "http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" } ["media"]=> array(6) { ["thumbnail#"]=> int(1) ["thumbnail@"]=> string(28) "xmlns:media,url,height,width" ["thumbnail@xmlns:media"]=> string(29) "http://search.yahoo.com/mrss/" ["thumbnail@url"]=> string(102) "http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s72-c/libros_de_sangre_2.jpg" ["thumbnail@height"]=> string(2) "72" ["thumbnail@width"]=> string(2) "72" } ["http://purl.org/syndication/thread/1.0"]=> array(2) { ["total#"]=> int(1) ["total"]=> string(1) "0" } ["modified#"]=> int(1) ["modified"]=> string(29) "2013-02-16T16:02:50.318-08:00" ["issued#"]=> int(1) ["issued"]=> string(29) "2010-06-18T07:57:00.000-07:00" ["dc"]=> array(6) { ["creator#"]=> int(1) ["creator_url"]=> string(51) "http://www.blogger.com/profile/07243294612022960034" ["creator"]=> string(37) "Jordi Vallespí <noreply@blogger.com>" ["subject#"]=> int(2) ["subject"]=> string(12) "Clive Barker" ["subject#2"]=> string(6) "Libros" } ["author"]=> string(37) "Jordi Vallespí <noreply@blogger.com>" ["content"]=> array(2) { ["encoded#"]=> int(1) ["encoded"]=> string(6695) "<a href="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s1600/libros_de_sangre_2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484134373052039346" src="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s320/libros_de_sangre_2.jpg" style="cursor: pointer; 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B</span><span style="font-weight: bold;">rite</span>, pero parece ser que si <span style="font-weight: bold;">hoy</span> un lector español apetece de leer terror debe limitarse a la vertiente de <span style="font-style: italic;">paranormal romance</span> (Crepúsculo, cuánto daño has hecho) o al ya agotador mundo zombificado.<br /><br />Sin embargo, para aquellos que todavía no han tenido ningún contacto con el género de la novela horrífera, no hay mejor forma de empezar que con los brutalmente magníficos <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos de Clive Barker</span><span style="font-weight: bold;"> </span>(cabe mencionar que según la edición, en España cambia el título a<span style="font-weight: bold;"> Libros de Sangre</span>).<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Los Libros Sangrientos</span> son una recopilación de relatos de terror breves que <a href="http://www.clivebarker.com/">Clive Barker</a> publicó allá por 1984, cuando contaba con poco más de treinta años. En Inglaterra el éxito de los relatos fue moderado, no obstante cuando fueron publicados en Estados Unidos, explotaron como fenómeno literario. El responsable de semejante empujón fue, ni más ni meno que el mismísimo Stephen King, cuyas declaraciones se convirtieron en el mejor eslogan para Barker:<span style="font-weight: bold;"> “He visto el futuro del género de terror, y su nombre es Clive Barker”. </span><br /><br />Bien, el futuro ya ha llegado y <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> sigue siendo la mejor obra de<span style="font-weight: bold;"> Clive Barker. </span><br /><br />A lo largo de <span style="font-weight: bold;">dieciséis relatos</span> somos testigos del horror en sus más variadas expresiones: los <span style="font-weight: bold;">miedos atávicos hechos carne</span>, redefiniciones de la iconografía y los <span style="font-weight: bold;">mitos clásicos</span>, la <span style="font-weight: bold;">sexualidad</span> como arma y condena, las<span style="font-weight: bold;"> obsesiones</span> más profundas, etc. Por lo general, los protagonistas de las historias no son los típicos ciudadanos normales envueltos en circunstancias desconocidas. En más de una ocasión son, precisamente, todo lo contrario a la gente normal, a la gente “inocente”. Son ellos los que, en cierto modo, buscan el mal.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> es, sin lugar a dudas, una de las grandes obras de la literatura de terror. Un compendio perfecto y macabro del horror en su máxima expresión. <span style="font-weight: bold;">Clive Barker</span>, a pesar de habernos brindado con otras muchas creaciones destacadas, jamás ha vuelto a pergeñar algo tan perfecto, algo que, de alguna manera, en manos de un lector, se acaba convirtiendo en un <span style="font-weight: bold;">verdadero tratado del miedo</span>. A Baker se le nota en cada relato que está emprendiendo un viaje, una indagación de sus miedos, y avanza y avanza sin detenerse, llevando hasta las últimas consecuencias sus planteamientos. Baker, como el mismo se ha autodenominado, es un<span style="font-weight: bold;"> “buscador de excesos”.</span><br /><br />No cometeré aquí el desliz de contarles la trama de algunos de los relatos de <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span>, simplemente dejaré que lean sus títulos:<br /><br />-Los muertos tienen autopistas.<br />-El tren de la carne de medianoche.<br />-El geniecillo y Jack.<br />-El blues de la sangre de cerdo.<br />-En las colinas, las ciudades.<br />-Sexo, muerte y brillo de estrellas.<br />-Terror.<br />-Espectáculo infernal.<br />-Jacqueline Ess: su voluntad y su testamento.<br />-Las pieles de los padres.<br />-Nuevos asesinatos en la calle Morgue.<br />-Hijo del celuloide.<br />-Rex, el hombre lobo.<br />-Confesiones del sudario (de un pornógrafo).<br />-Víctimas propiciatorias.<br />-Restos humanos.<br /><br />La calidad de los relatos es, de tan alta, mareante; nunca decae y cada uno de ellos conduce a un mundo más perturbador que el anterior. No lo duden, los <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> les están esperando. Luego ya habrá tiempo para quejarnos de los pocos autores de terror contemporáneos que llegan al mercado editorial español.<br /><br />.....<br /><br />Ah, si alguno de ustedes tiene un Ebook, <a href="http://librosdesangre.blogspot.com/2009/09/1-1985-el-juego-de-las-maldiciones.html">aquí</a> puede hacerse con la obra. Y si prefieren leer algo <span style="font-style: italic;">online</span> antes de decidirse, diríjanse <a href="http://textosdeclivebarker.blogspot.com/2008/01/en-las-colinas-las-ciudades.html">aquí.</a>" } ["category"]=> string(12) "Clive Barker" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1276873020) } [17]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-3331455499058178490" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2010-06-09T03:04:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T16:03:02.537-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(12) "Joe Haldeman" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(6) "Libros" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(39) "La guerra interminable, de Joe Haldeman" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(6171) "<a href="http://4.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TA9nt75javI/AAAAAAAAAEg/VH02gwUvPH4/s1600/guerra-interminable.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480713310404045554" src="http://4.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TA9nt75javI/AAAAAAAAAEg/VH02gwUvPH4/s400/guerra-interminable.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 400px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 237px;" /></a>Seamos honestos: puede que <span style="font-weight: bold;">la Guerra</span> sea una desgracia para la humanidad; los ejércitos, sistemas masivos de lobotomía y trepanación de individuos; la industria armamentística, un medio para mantener el status quo de poder y terror... y sin embargo la Guerra no deja de ser una <span style="font-weight: bold;">materia prima excelente para pergeñar historias</span>. 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Así que me voy a limitar a unas impresiones personales y a señalar algunos aspectos concretos.<br /><br />Básicamente, creo que el mayor atractivo de <i>On the road</i> es enseñarnos cómo convertir a cualquier desarrapado que no tenga dónde caerse muerto en una estrella del rock. La obra de Kerouac (y en general el concepto mismo de aventura) convierte cualquier miserable vicisitud en un hecho especial, denso y hermoso, y revitalizó en el momento de su publicación la máxima latina del “carpe diem”. Es el mejor manual de autoayuda que se pueda comprar con dinero, facilitándonos una vía de escape de nuestros compromisos sociales a través de la lectura. 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Así que me voy a limitar a unas impresiones personales y a señalar algunos aspectos concretos.<br /><br />Básicamente, creo que el mayor atractivo de <i>On the road</i> es enseñarnos cómo convertir a cualquier desarrapado que no tenga dónde caerse muerto en una estrella del rock. La obra de Kerouac (y en general el concepto mismo de aventura) convierte cualquier miserable vicisitud en un hecho especial, denso y hermoso, y revitalizó en el momento de su publicación la máxima latina del “carpe diem”. Es el mejor manual de autoayuda que se pueda comprar con dinero, facilitándonos una vía de escape de nuestros compromisos sociales a través de la lectura. 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El violento pasado de Roca, fotofóbico y agorafóbico, será clave para dar caza al escurridizo Asesino de la Esperanza.<br />Paralelamente a la investigación policial, somos testigos del descomunal éxito de un folletín por entregas escrito por el joven impresor Aniol Almarrosa, que tiene en vilo a toda Barcelona gracias una receta en la que caben los más descabellados ingredientes sicalípticos, obscenos y violentos. Un signo de los tiempos, una pérdida de la inocencia.<br /><br />Desde el primer párrafo de la novela –calcado de <span style="font-weight: bold;">Historia de dos ciudades, de Charles Dickens</span>, cosa que el autor no oculta-, Calvo muestra una clara <span style="font-weight: bold;">vocación ambiental</span> en esta novela. Se nota una voluntad casi enfermiza de transmitir al lector el ambiente oscuro y decadente de aquella Barcelona olvidada que, en realidad, jamás haya existido. 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Sin embargo, tal vez sea por la distancia temporal, mental y circunstancial, Javier Calvo se aproxima más a las novelas de un prócer del <span style="font-style: italic;">steampunk</span> como es el norteamericano <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tim_Powers"><span style="font-weight: bold;">Tim Powers.</span></a><br /><br />En resumen, <span style="font-weight: bold;">Corona de flores</span> merece un aplauso por ser un ejercicio de independencia alejado de <span style="font-style: italic;">lo-que-ahora-se-lleva</span>, un islote azotado por un mar de nocilla y postpoesía, y una más que correcta intriga policial. Probablemente no pasará a la historia, pero tened por seguro que esa no es su intención.<br /><br />Así sí, Javier." } ["category"]=> string(12) "Javier Calvo" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1274268060) } [22]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-7751283609862832573" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2010-05-12T02:57:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T16:05:51.110-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(6) "Libros" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(11) "John Scalzi" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(32) "La Vieja Guardia, de John Scalzi" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(3726) "<a href="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/S-p9qs181jI/AAAAAAAAAD4/mcNnGybujtA/s1600/vieja_guardia.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470322869940311602" src="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/S-p9qs181jI/AAAAAAAAAD4/mcNnGybujtA/s320/vieja_guardia.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 201px;" /></a><span style="font-weight: bold;">John Scalzi</span> es un celebridad en la blogosfera de habla inglesa. Desde su <a href="http://whatever.scalzi.com/">blog</a> se dedica a comentar, con un muy yanki sentido del humor, los asuntos que más le llaman la atención: desde reseñas de los libros que lee hasta comentarios sobre el jardín de su vecino. Y así, como quien no quiere la cosa, Scalzi, que lleva escribiendo en la red desde 1998, se ha hecho con un nutrido grupo de lectores fieles.<br /><br />Y por fin, en 2005, publicó su primera novela, <span style="font-weight: bold;">Old Man’s War</span>, cuyo título en España ha sido <span style="font-weight: bold;">La Vieja Guardia</span>. Se trata de pura <span style="font-weight: bold;">ciencia ficción al mejor estilo Heinleiniano</span> (de hecho el propio autor admite su inspiración), con todos los elementos que hacen de este subgénero un disfrute para algunos y una simpleza para otros: militarismo ligeramente derechón, personajes arquetípicos hasta el paroxismo, multitud de alienígenas de todo tipo, teorías científicas inverosímiles y, sobre todo, un ritmo endiablado y un constante <span style="font-style: italic;">crescendo </span>de diversión y situaciones descabelladas.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Con un punto de partida excelente</span>, <span style="font-weight: bold;">La Vieja Guardia</span> nos cuenta la historia de John Perry, un ciudadano que se enrola en las Fuerzas de Defensa Colonial para proteger los intereses de la Humanidad en el Universo. Un Universo que alberga a un sinfín de razas inteligentes inmersas en una guerra eterna por la colonización de planetas y por la explotación de los recursos naturales. El único problema para convertirse en un soldado de infantería razonablemente eficiente contra razas alienígenas monstruosas y tecnológicamente más avanzadas es que Perry tiene 75 años y está completamente achacoso, como todos los nuevos reclutas.<br /><br />El quid de la cuestión es que estos viejos que van a ser enviados a una guerra en la que su muerte es casi segura (el canon de las <span style="font-weight: bold;">Tropas del Espacio</span> de Heinlein está bien presente a lo largo de toda la novela) aceptan alistarse con la esperanza de ser rejuvenecidos por las Fuerzas de Defensa Coloniales y, al menos, vivir sus últimos años de vida en un cuerpo joven y robusto, aunque sea en una cruenta guerra. Es este uno de los grandes aciertos de Scalzi, que retrata con humor la <span style="font-weight: bold;">reacción de un grupo de septuagenarios que de repente se ven con las energías de un veinteañero especialmente enérgico.</span><br /><br />Lo mejor que se puede decir del Scalzi escritor es que es un narrador eficiente y con un gran sentido del humor. La prosa de <span style="font-weight: bold;">La Vieja Guardia</span> es directa, clara y amena -como debe ser en un artefacto de estas características- y hace que la lectura sea gozosa y veloz. En definitiva, una novela que recupera las mejores características de la ciencia ficción más clásica y las relanza con fuerza renovadas. 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Así pues en lugar de un libro escrito por Dan Simmons tendríamos libros escritos por <span style="font-weight: bold;">Daniel Walter Simmons.</span><br /><br />Mucha más enjundia, donde va a parar.<br /><br />Pero resulta que no, que Dan Simmons sigue publicando con un triste nombre monosilábico.<br /><br />Pero donde las <span style="font-weight: bold;">dan</span>, las toman, vaya que sí.<br /><br />Descubrir a Dan Simmons fue una de las mejores cosas que me ocurrieron en 2002. Y tuve la suerte de hacerlo con su obra magna, una cumbre de la ciencia ficción llamada <span style="font-weight: bold;">Hyperion</span>.<br />Y ya que he cogido carrerilla de tópicos con eso de la “cumbre”, me lanzo y digo que <span style="font-weight: bold;">Hyperion</span> trasciende el género por su calidad, por su imaginación, por su sencilla complejidad (¿oxímoron?) y porque es una gozada <span style="font-style: italic;">de verbo ad verbum</span> (¡latinismo!).<br /><br />La novela nos cuenta cómo siete personajes de lo más variopinto se encuentran en una nave-árbol surcando el espacio sideral en dirección al planeta Hyperion, sin saber muy bien la razón por la que están ahí, ni cuál es su misión final. Deciden entonces que la mejor manera de llegar a alguna conclusión es mediante la narración de las historias personales de cada uno de ellos. 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En la humilde opinión de alguien que no tiene el francés como lengua materna, Lambert saca adelante la historia de manera bastante solvente y fácil de leer. <br /><br />Al poco de llegar a Normandía, los dos periodistas se dan cuenta de que las cosas no van según lo previsto, y cuando menos se lo esperan… bueno, sólo hay que ver la portada del libro. Efectivamente: Robots gigantes nazis. A partir de ahí todo es delirio, explosiones, elucubraciones y acción. Y la verdad, entre tanto fuego artificial acaba importando un rábano que dos futuros distintos convivan a la vez mientras se desarrolla un pasado común (el gato no está ni muerto ni vivo hasta que abres la caja, supongo que pensó Lambert) o que la tecnología militar del régimen nazi del año 2060 sea idéntica a la tecnología de ese mismo año en nuestra realidad temporal. 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Pero como sólo de trabajo no vive el hombre, su vida sentimental va en paralelo a su demencial situación profesional, siempre ayudado por su fiel <strike>escudero,</strike> amigo y representante del <i>cuñadismo loco</i> que sólo ve virtudes en el Luz de Gas (el equivalente en Valencia sería la Golden), uno de esos bares que podrían definirse como “la última oportunidad de los jubilados y desahuciados del hamor”<br /><br />Esta segunda novela de <a href="http://jaime.antville.org/">Jaime Rubio</a> es aproximadamente siete veces y media más sobria que <a href="http://musicomicbooks.blogspot.be/2011/08/la-decadencia-del-ingenio-de-jaime.html">La Decadencia del Ingenio</a>. Esto no significa que no arranque alguna carcajada, sino que leerla dan ganas de llorar y cortarse las venas mientras se hackea los sistemas de defensa norcoreanos para que lleven a cabo la próxima prueba nuclear en el Luz de Gas. Sobre todo a mitad de novela lo del Luz de Gas, lo de llorar es más al terminarla. Significa también que, además de tener menos erratas, en general la trama está más hilvanada (supongo que también porque la historia de más de sí) y el descenso a los infiernos no es sólo profesional, personal o sentimental sino todo a la vez. <br /><br />Es, como dicen los críticos <i>de verdad</i>, más adulta, sobre todo porque en vez de hablar de niños, esta historia va sobre adultos. En El Secreto de mi Éxito, el drama del desempleo acechante se convierte rápidamente en un drama similar al que debe de estar sufriendo el pobre Luis Bárcenas, atrapado en una oficina vacía presentando su dimisión ante comités que hace oídos sordos a sus llantos y a sus ansias de libertad, hablando con cucarachas gigantes y encerrándose en otros tiempos más felices. Habla también de amor, de vacaciones playeras, de amistad y de esa sensación contradictoria y culpable que da recoger una caca de perro caliente con una bolsa de plástico. 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Pero como sólo de trabajo no vive el hombre, su vida sentimental va en paralelo a su demencial situación profesional, siempre ayudado por su fiel <strike>escudero,</strike> amigo y representante del <i>cuñadismo loco</i> que sólo ve virtudes en el Luz de Gas (el equivalente en Valencia sería la Golden), uno de esos bares que podrían definirse como “la última oportunidad de los jubilados y desahuciados del hamor”<br /><br />Esta segunda novela de <a href="http://jaime.antville.org/">Jaime Rubio</a> es aproximadamente siete veces y media más sobria que <a href="http://musicomicbooks.blogspot.be/2011/08/la-decadencia-del-ingenio-de-jaime.html">La Decadencia del Ingenio</a>. Esto no significa que no arranque alguna carcajada, sino que leerla dan ganas de llorar y cortarse las venas mientras se hackea los sistemas de defensa norcoreanos para que lleven a cabo la próxima prueba nuclear en el Luz de Gas. Sobre todo a mitad de novela lo del Luz de Gas, lo de llorar es más al terminarla. Significa también que, además de tener menos erratas, en general la trama está más hilvanada (supongo que también porque la historia de más de sí) y el descenso a los infiernos no es sólo profesional, personal o sentimental sino todo a la vez. <br /><br />Es, como dicen los críticos <i>de verdad</i>, más adulta, sobre todo porque en vez de hablar de niños, esta historia va sobre adultos. En El Secreto de mi Éxito, el drama del desempleo acechante se convierte rápidamente en un drama similar al que debe de estar sufriendo el pobre Luis Bárcenas, atrapado en una oficina vacía presentando su dimisión ante comités que hace oídos sordos a sus llantos y a sus ansias de libertad, hablando con cucarachas gigantes y encerrándose en otros tiempos más felices. Habla también de amor, de vacaciones playeras, de amistad y de esa sensación contradictoria y culpable que da recoger una caca de perro caliente con una bolsa de plástico. Una historia de actualidad, con la crisis (y la Luz de Gas) como un personaje más, callado y acechante; con pufos varios que se mantenían a pesar de la incompetencia general estallando en mil pedazos, con cucarachas gigantes y, al menos en mi caso, con un fantasma que te recuerda que te podría estar pasando a ti. Y eso acojona bastante. <br /><br />Se lee fácil y rápido, y sin necesidad de cadenas de doce adjetivos por sustantivo llega agobiar más por lo que dice que por cómo lo dice. Por pura precaución, no recomendaría a nadie en mitad de un ERE leerla. O quizás sí, no sé. 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Dick que todos conocemos. Para empezar, no es una ficción científica, no hay ciencia ni fantasía ni nada que se le parezca, en su lugar hay normalidad, una sociedad cuadriculada y previsible (los EEUU de finales de los 50 y principios de los 60) y sobre todo hay vacío. Me lo pareció al leerla y buscando algo de información adicional para esta reseña he visto que no soy el único al que se lo pareció. La novela, escrita en 1958 fue rechazada 12 veces por distintas editoriales, y se publicó póstumamente. Cuando un editor de Crown Publishing respondió devolvió la novela al agente de Dick, lo hizo con esta nota[1]:<br /><br /><br /><blockquote class="tr_bq"><span style="font-family: inherit;"><i><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</b>I don't know what to say about Philip Dick. He has extraordinary talent, tremendous facility, and acute penetration. He is able to lay bare the essential core of a situation in a few deft strokes. He has a flamboyance and an extraordinary eye for detail. The problem: His outlook on life, which is bleak and as chilling as any it has been my misfortune to come across.... What he does is to write in flat understatement a detailed analysis of the emptiness of everything so that the writing takes on an emptiness itself... We have seen three of these now, and they all have the same vacuum-like outlook.</i></span></blockquote><br /><br />La historia se centra en Bruce, un comercial de compras de unos grandes almacenes (algo parecido a los Sears actuales, aunque con el planteamiento de la época; sin fidelización de proveedores, redes de distribución discontinuas etc.) que en uno de sus viajes a su pueblo natal acaba emparejado con una profesora del colegio de la que estaba "secretamente enamorado", o todo lo enamoriscado que puede estar un chaval al que no le han bajado los testículos. Curiosamente Milton Lumky no aparece hasta más o menos la mitad de la novela, en la que ya digo que realmente no ocurre nada, pero tampoco es esta la típica novela de Dick. Tampoco es una novela introspectiva, es una historia de ambición (moderada, nadie pretende ser Presidente de los Estados Unidos), sobre envidia, sobre vínculos sociales y familiares que más parecen fórmulas contractuales, sobre lo que pudo ser y no fue y sobre la soledad. Por momentos es una parodia del Sueño Americano "<i>Don't be so timid. Nobody starves in this country</i>", la mujer pretendiendo ser ese modelo de madre y esposa preguntándole a su marido "<i>Am i enough of a cook for you</i>" Es, si se me permite el anacronismo, una bomba nuclear escondida en el sótano de la Familia Brady.<br /><br />Entiendo que Dick se sintiese totalmente desesperado después de ver rechazada esta novela (y no una, sino doce veces): A pesar de que algunos de sus tics habituales aparezcan de vez en cuando (La locura, la soledad, el tomar somníferos como gominolas...) la calidad literaria de In Milton Lumky Territory es muy superior a la de la mayoría de sus novelas más conocidas: No hay (desde mi más profunda admiración y respeto) trucos de saltimbanqui ni martillazos inesperados para cuadrar un círculo y su estilo generalmente seco y poco descriptivo se equilibra. Aunque no pase nada no dejas de leer porque en ningún momento ves que te estén tomando el pelo. Bien mirado, el estilo de PKD en esta novela es el opuesto absoluto de la <a href="http://musicomicbooks.blogspot.com.es/2010/10/wild-sheep-chase-haruki-murakami.html">postnovela</a>: Si en la postnovela te hacen creer que todo es importante hasta que <a href="http://larealidadestupefaciente.blogspot.com.es/2012/03/1q84-de-hikaru-murakami-el-gran-conazo.html">la historia se autodestruye como las órdenes del Inspector Gadget</a>, aquí nadie te avisa a bombo y platillo que todo lo que lees es importante hasta que todo ha encajado y ves que nada podía ser de otra manera, que el azar acaba al poco de empezar la novela y el resto ya era imparable. Resulta curioso cómo PKD parece querer alejarse de sus habituales aventuras teológicas no sólo haciendo a Bruce un personaje que no sé si me atrevería a tachar de agnóstico sino riéndose de la propia idea de tomarse en serio la religión (como más tarde se tomaría a chufla religión y ateísmo en <a href="http://caspaboy.blogspot.com.es/2007/06/la-invasin-divina.html">La Invasión Divina</a>)<br /><br /><blockquote class="tr_bq"><i>-I've been thinking about it, trying to figure out what it is that's wrong with you, why you're the way you are. I think I've finally got you figured out. You don't believe in God, do you?<br />This time he did laugh. This time the question was too inane and too seriously asked; he began to giggle and once he had started he could not stop. He found himself lying back in his chair, his hands over his eyes, wheezing and weeping, gasping (...) And still he could not stop. The more he tried to stop, the harder it became to stop. At last he lost the ability to make any sound at all. Even his laughing was soundless.&nbsp;</i></blockquote><br />Como nota final decir que a pesar de esa "disección del vacío que nos rodea", de esos personajes que se traicionan a si mismos continuamente y son escépticos para unas cosas y comprahumos para otras (como toda la recua de escépticos oficiales españoles comprando el 15M con alegría y despreciando un par de siglos de ciencias sociales con no menos alegría), que son moralistas de palabra y amorales en sus actos, de ese realismo que lo impregna todo y no deja espacio alguno a la fantasía más que en forma de demencia; y a pesar de todo ello la novela en ningún momento se toma en serio, no puede describir el vacío si se lo toma muy en serio y quiere llenarlo. Como dijo el editor: "<i>What he does is to write in flat understatement a detailed analysis of the emptiness of everything so that the writing takes on an emptiness itself..."</i><br /><br /><br />[1]:&nbsp;<a href="http://www.philipkdickfans.com/mirror/websites/pkdweb/MILT%20LUMKY.htm">http://www.philipkdickfans.com/mirror/websites/pkdweb/MILT%20LUMKY.htm</a><br /><br /><br />" ["link_replies#"]=> int(2) ["link_replies"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/9084787966469863861/comments/default" ["link_replies@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_replies@href"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/9084787966469863861/comments/default" ["link_replies@title"]=> string(18) "Enviar comentarios" ["link_replies#2"]=> string(98) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2012/04/in-milton-lumky-territory-de-philip-k.html#comment-form" ["link_replies#2@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies#2@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies#2@type"]=> string(9) "text/html" ["link_replies#2@href"]=> string(98) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2012/04/in-milton-lumky-territory-de-philip-k.html#comment-form" ["link_replies#2@title"]=> string(13) "2 comentarios" ["link_edit#"]=> int(1) ["link_edit"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/9084787966469863861" ["link_edit@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_edit@rel"]=> string(4) "edit" ["link_edit@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_edit@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/9084787966469863861" ["link_self#"]=> int(1) ["link_self"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/9084787966469863861" ["link_self@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_self@rel"]=> string(4) "self" ["link_self@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_self@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/9084787966469863861" ["link#"]=> int(1) ["link"]=> string(85) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2012/04/in-milton-lumky-territory-de-philip-k.html" ["link@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link@rel"]=> string(9) "alternate" ["link@type"]=> string(9) "text/html" ["link@href"]=> string(85) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2012/04/in-milton-lumky-territory-de-philip-k.html" ["link@title"]=> string(43) "In Milton Lumky Territory, de Philip K Dick" ["author#"]=> int(1) ["author_name#"]=> int(1) ["author_name"]=> string(5) "Folks" ["author_uri#"]=> int(1) ["author_uri"]=> string(51) "http://www.blogger.com/profile/05592577415101671440" ["author_email#"]=> int(1) ["author_email"]=> string(19) "noreply@blogger.com" ["http://schemas.google.com/g/2005"]=> array(6) { ["author_image#"]=> int(1) ["author_image@"]=> string(20) "rel,width,height,src" ["author_image@rel"]=> string(42) "http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" ["author_image@width"]=> string(2) "29" ["author_image@height"]=> string(2) "32" ["author_image@src"]=> string(92) "http://4.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/Sg29h1tpUyI/AAAAAAAAAOI/xd1wmuh7rQ0/S220/carles_ii.jpg" } ["media"]=> array(6) { ["thumbnail#"]=> int(1) ["thumbnail@"]=> string(28) "xmlns:media,url,height,width" ["thumbnail@xmlns:media"]=> string(29) "http://search.yahoo.com/mrss/" ["thumbnail@url"]=> string(90) "http://3.bp.blogspot.com/-Zz2_a3Ht9_Q/T4nLlU2rM7I/AAAAAAAAAsc/Ag3bN90KkHg/s72-c/165919.jpg" ["thumbnail@height"]=> string(2) "72" ["thumbnail@width"]=> string(2) "72" } ["http://purl.org/syndication/thread/1.0"]=> array(2) { ["total#"]=> int(1) ["total"]=> string(1) "2" } ["modified#"]=> int(1) ["modified"]=> string(29) "2013-05-17T01:04:39.427-07:00" ["issued#"]=> int(1) ["issued"]=> string(29) "2012-04-14T12:10:00.001-07:00" ["dc"]=> array(6) { ["creator#"]=> int(1) ["creator_url"]=> string(51) "http://www.blogger.com/profile/05592577415101671440" ["creator"]=> string(27) "Folks <noreply@blogger.com>" ["subject#"]=> int(2) ["subject"]=> string(3) "PKD" ["subject#2"]=> string(6) "Libros" } ["author"]=> string(27) "Folks <noreply@blogger.com>" ["content"]=> array(2) { ["encoded#"]=> int(1) ["encoded"]=> string(6516) "<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://3.bp.blogspot.com/-Zz2_a3Ht9_Q/T4nLlU2rM7I/AAAAAAAAAsc/Ag3bN90KkHg/s1600/165919.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-Zz2_a3Ht9_Q/T4nLlU2rM7I/AAAAAAAAAsc/Ag3bN90KkHg/s320/165919.jpg" width="208" /></a></div><br /><br />Y a pesar de todo, no del Philip K. Dick que todos conocemos. Para empezar, no es una ficción científica, no hay ciencia ni fantasía ni nada que se le parezca, en su lugar hay normalidad, una sociedad cuadriculada y previsible (los EEUU de finales de los 50 y principios de los 60) y sobre todo hay vacío. Me lo pareció al leerla y buscando algo de información adicional para esta reseña he visto que no soy el único al que se lo pareció. La novela, escrita en 1958 fue rechazada 12 veces por distintas editoriales, y se publicó póstumamente. Cuando un editor de Crown Publishing respondió devolvió la novela al agente de Dick, lo hizo con esta nota[1]:<br /><br /><br /><blockquote class="tr_bq"><span style="font-family: inherit;"><i><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</b>I don't know what to say about Philip Dick. He has extraordinary talent, tremendous facility, and acute penetration. He is able to lay bare the essential core of a situation in a few deft strokes. He has a flamboyance and an extraordinary eye for detail. The problem: His outlook on life, which is bleak and as chilling as any it has been my misfortune to come across.... What he does is to write in flat understatement a detailed analysis of the emptiness of everything so that the writing takes on an emptiness itself... We have seen three of these now, and they all have the same vacuum-like outlook.</i></span></blockquote><br /><br />La historia se centra en Bruce, un comercial de compras de unos grandes almacenes (algo parecido a los Sears actuales, aunque con el planteamiento de la época; sin fidelización de proveedores, redes de distribución discontinuas etc.) que en uno de sus viajes a su pueblo natal acaba emparejado con una profesora del colegio de la que estaba "secretamente enamorado", o todo lo enamoriscado que puede estar un chaval al que no le han bajado los testículos. Curiosamente Milton Lumky no aparece hasta más o menos la mitad de la novela, en la que ya digo que realmente no ocurre nada, pero tampoco es esta la típica novela de Dick. Tampoco es una novela introspectiva, es una historia de ambición (moderada, nadie pretende ser Presidente de los Estados Unidos), sobre envidia, sobre vínculos sociales y familiares que más parecen fórmulas contractuales, sobre lo que pudo ser y no fue y sobre la soledad. Por momentos es una parodia del Sueño Americano "<i>Don't be so timid. Nobody starves in this country</i>", la mujer pretendiendo ser ese modelo de madre y esposa preguntándole a su marido "<i>Am i enough of a cook for you</i>" Es, si se me permite el anacronismo, una bomba nuclear escondida en el sótano de la Familia Brady.<br /><br />Entiendo que Dick se sintiese totalmente desesperado después de ver rechazada esta novela (y no una, sino doce veces): A pesar de que algunos de sus tics habituales aparezcan de vez en cuando (La locura, la soledad, el tomar somníferos como gominolas...) la calidad literaria de In Milton Lumky Territory es muy superior a la de la mayoría de sus novelas más conocidas: No hay (desde mi más profunda admiración y respeto) trucos de saltimbanqui ni martillazos inesperados para cuadrar un círculo y su estilo generalmente seco y poco descriptivo se equilibra. Aunque no pase nada no dejas de leer porque en ningún momento ves que te estén tomando el pelo. Bien mirado, el estilo de PKD en esta novela es el opuesto absoluto de la <a href="http://musicomicbooks.blogspot.com.es/2010/10/wild-sheep-chase-haruki-murakami.html">postnovela</a>: Si en la postnovela te hacen creer que todo es importante hasta que <a href="http://larealidadestupefaciente.blogspot.com.es/2012/03/1q84-de-hikaru-murakami-el-gran-conazo.html">la historia se autodestruye como las órdenes del Inspector Gadget</a>, aquí nadie te avisa a bombo y platillo que todo lo que lees es importante hasta que todo ha encajado y ves que nada podía ser de otra manera, que el azar acaba al poco de empezar la novela y el resto ya era imparable. Resulta curioso cómo PKD parece querer alejarse de sus habituales aventuras teológicas no sólo haciendo a Bruce un personaje que no sé si me atrevería a tachar de agnóstico sino riéndose de la propia idea de tomarse en serio la religión (como más tarde se tomaría a chufla religión y ateísmo en <a href="http://caspaboy.blogspot.com.es/2007/06/la-invasin-divina.html">La Invasión Divina</a>)<br /><br /><blockquote class="tr_bq"><i>-I've been thinking about it, trying to figure out what it is that's wrong with you, why you're the way you are. I think I've finally got you figured out. You don't believe in God, do you?<br />This time he did laugh. This time the question was too inane and too seriously asked; he began to giggle and once he had started he could not stop. He found himself lying back in his chair, his hands over his eyes, wheezing and weeping, gasping (...) And still he could not stop. The more he tried to stop, the harder it became to stop. 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Como dijo el editor: "<i>What he does is to write in flat understatement a detailed analysis of the emptiness of everything so that the writing takes on an emptiness itself..."</i><br /><br /><br />[1]:&nbsp;<a href="http://www.philipkdickfans.com/mirror/websites/pkdweb/MILT%20LUMKY.htm">http://www.philipkdickfans.com/mirror/websites/pkdweb/MILT%20LUMKY.htm</a><br /><br /><br />" } ["category"]=> string(3) "PKD" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1334430600) } [4]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-7172250449086206640" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2011-11-27T08:13:00.000-08:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T15:50:11.478-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(6) "Libros" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(10) "Nuria Roca" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(55) "Los Caracoles No Saben Que Son Caracoles, de Nuria Roca" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(4416) "Sí, Nuria Roca la presentadora y No, no sé si la ha escrito un negro (Pero la presunción de inocencia impera)<br /><br /><br /><br /><center><a href="http://3.bp.blogspot.com/-r32ZBuwDvwQ/TtJgy1xaPDI/AAAAAAAAAmA/2SRT9oY-Kdk/s1600/cover.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em; text-align: center;"><img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-r32ZBuwDvwQ/TtJgy1xaPDI/AAAAAAAAAmA/2SRT9oY-Kdk/s320/cover.jpg" width="213" /></a></center><br /><br />El libro no tiene una calidad literaria digna de aplauso, y creo que nadie cuerdo esperaría otra cosa. Además de estar escrita en primera persona del presente de indicativo, hay frases demenciales por doquier del tipo&nbsp;"Tiene el pelo naranja", "Una productora ejecutiva, que es como se denomina su cargo" o "A pesar de lo obvio del chiste no podía evitar decirlo, que para eso es guionista de humor", aunque siendo justo he de decir que no es especialmente mala, hay cosas mucho peores publicadas. Cualquiera de Maria de la Pau Janer, por ejemplo.<br />La historia en sí no tiene demasiado misterio ni complicación:&nbsp;Imaginen a la típica Amiga Fea muy dependiente de la guapa y adicta a la Nocilla, pongan que acaba de romper una relación con su marido y padre de sus dos hijos, que visita regularmente a una psicóloga (que después se convierte en psicoanalista por arte de magia), cuya amiga guapa no es amiga sino hermana de la que además es emocionalmente dependiente y (aquí sí que hay que hacer un esfuerzo mayor) sin problemas económicos. La hermana muere y &nbsp;a la protagonista le cuesta todo el libro recomponerse.<br /><br />Y a pesar de su simplicidad, es un ejercicio de mercadotecnia fascinante ¿Por qué? El&nbsp;personaje principal (Clara) no tiene a priori nada que ver con Nuria Roca (Que en un alarde de EGO aparece como secundario fugaz en su propia novela con el ingenioso seudónimo de Nuria Martínez) pero enlaza muy bien con el que a priori es el público objetivo del libro más allá de los tarados como yo: Mujeres de mediana edad atrapadas en la mediocridad. Nuria Roca retrata bastante bien ese perfil dentro siempre de los estereotipos conocidos de las teleseries españolas: Hay una mucama casi residente con acento exótico que en condiciones normales se llevaría por delante la mitad del sueldo de la protagonista, los problemas económicos aparecen una vez y son resueltos sin más drama, hay varios secundarios graciosos para acompañar la transición del personaje principal, tiene algo de Filosofía de Azucarillo (sólo hay que leer el título, vaya), humor blanco de teleserie, algo de moralina con el tema del momento ("Cualquier imbécil quiere pedirle perdón a su amada por haberle pegado hace algunas semanas") etc. A destacar fuera de ese esquema habitual en las teleseries españolas aunque dentro de lo previsible habiendo sido escrito por una valenciana es que se habla explícitamente de la vida sexual de la protagonista, más activa que la del <i>target </i>de la novela. Pero vamos, los lectores de Bukowski tampoco querrían leer su propia vida sexual; si Chinaski tuviese la vida sexual de su público Bukowski no habría visto ni un dólar por sus libros.<br /><br />Lo más fascinante del libro es que por momentos parece que Nuria Roca se esté mofando de sus lectoras potenciales por haber comprado el libro con frases como "Una novela de una mujer de treinta y tantos años normal a la que pasan cosas normales no puede ser un éxito", alabando a su <i>alter ego</i>&nbsp;o diciendo que jamás de los jamases una novela podría llamarse "Los caracoles no saben que son caracoles"<br /><br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><br /></div><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-M4LEgWlsybo/TtJhRpdjB0I/AAAAAAAAAmI/BInn0aMMhRM/s1600/nuria113.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-M4LEgWlsybo/TtJhRpdjB0I/AAAAAAAAAmI/BInn0aMMhRM/s320/nuria113.jpg" width="247" /></a></div><div class="separator" style="clear: both; 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Además de estar escrita en primera persona del presente de indicativo, hay frases demenciales por doquier del tipo&nbsp;"Tiene el pelo naranja", "Una productora ejecutiva, que es como se denomina su cargo" o "A pesar de lo obvio del chiste no podía evitar decirlo, que para eso es guionista de humor", aunque siendo justo he de decir que no es especialmente mala, hay cosas mucho peores publicadas. Cualquiera de Maria de la Pau Janer, por ejemplo.<br />La historia en sí no tiene demasiado misterio ni complicación:&nbsp;Imaginen a la típica Amiga Fea muy dependiente de la guapa y adicta a la Nocilla, pongan que acaba de romper una relación con su marido y padre de sus dos hijos, que visita regularmente a una psicóloga (que después se convierte en psicoanalista por arte de magia), cuya amiga guapa no es amiga sino hermana de la que además es emocionalmente dependiente y (aquí sí que hay que hacer un esfuerzo mayor) sin problemas económicos. 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Nuria Roca retrata bastante bien ese perfil dentro siempre de los estereotipos conocidos de las teleseries españolas: Hay una mucama casi residente con acento exótico que en condiciones normales se llevaría por delante la mitad del sueldo de la protagonista, los problemas económicos aparecen una vez y son resueltos sin más drama, hay varios secundarios graciosos para acompañar la transición del personaje principal, tiene algo de Filosofía de Azucarillo (sólo hay que leer el título, vaya), humor blanco de teleserie, algo de moralina con el tema del momento ("Cualquier imbécil quiere pedirle perdón a su amada por haberle pegado hace algunas semanas") etc. A destacar fuera de ese esquema habitual en las teleseries españolas aunque dentro de lo previsible habiendo sido escrito por una valenciana es que se habla explícitamente de la vida sexual de la protagonista, más activa que la del <i>target </i>de la novela. Pero vamos, los lectores de Bukowski tampoco querrían leer su propia vida sexual; si Chinaski tuviese la vida sexual de su público Bukowski no habría visto ni un dólar por sus libros.<br /><br />Lo más fascinante del libro es que por momentos parece que Nuria Roca se esté mofando de sus lectoras potenciales por haber comprado el libro con frases como "Una novela de una mujer de treinta y tantos años normal a la que pasan cosas normales no puede ser un éxito", alabando a su <i>alter ego</i>&nbsp;o diciendo que jamás de los jamases una novela podría llamarse "Los caracoles no saben que son caracoles"<br /><br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><br /></div><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-M4LEgWlsybo/TtJhRpdjB0I/AAAAAAAAAmI/BInn0aMMhRM/s1600/nuria113.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-M4LEgWlsybo/TtJhRpdjB0I/AAAAAAAAAmI/BInn0aMMhRM/s320/nuria113.jpg" width="247" /></a></div><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;">Nuria Roca</div><br />Se lee rápido y sin dificultad y es un buen regalo para intentar ligar con una cajera del Mercadona con poca autoestima que dice que le gusta leer (ponga aquí títulos de Paulo Coleho, Midget Jones o similares)" } ["category"]=> string(6) "Libros" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(10) "Nuria Roca" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1322410380) } [5]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-6730751084436917680" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2011-08-17T13:17:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T15:51:56.082-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(6) "Libros" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(11) "Jaime Rubio" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(49) "La Decadencia del Ingenio, de Jaime Rubio Hancock" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(3164) "<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://2.bp.blogspot.com/-jUQ9BmW2yZA/Tkwhs2PCaFI/AAAAAAAAAlM/lP2QxBtysq0/s1600/360.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="230" src="http://2.bp.blogspot.com/-jUQ9BmW2yZA/Tkwhs2PCaFI/AAAAAAAAAlM/lP2QxBtysq0/s320/360.jpg" width="320" /></a></div><br />La <a href="http://www.bubok.es/libro/detalles/18584/La-decadencia-del-ingenio">Decadencia del Ingenio</a>, libro homónimo a un&nbsp;<a href="http://jaime.antville.org/">blog </a>&nbsp;escrito por&nbsp;<a href="http://www.20minutos.es/noticia/232111">Jaime Rubio</a> (¡plagio, plagio!) cuenta la autobiografía de un bebé totalmente consciente, inteligente, blandito, flexible y psicópata que intentará retrasar o eludir todo lo posible esa catástrofe que le hace entrar a uno en el mundo de los adultos lobotomizados, grises y anodinos: la eyaculación. 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Licenciado en Derecho, escritor, periodista, Montanelli fue un furibundo antifascista ante el atentado estético y patriótico que supuso para Italia Don Benito Mussolini. Igual que Franco. Malos ambos, amén de por fachirulos, por tener mal gusto, ser feos y ser poseedores de una cobardía infumable.<br /><br />Así las cosas, Montanelli se refugió en el periodismo y la Historia clásica. El periodismo le servía para mover su inquieto culo a lo largo del mundo como corresponsal de varios medios, y la Historia le fue útil para corroborar lo que muchos sospechamos: el cambio es, únicamente, apariencia. En realidad todo se repite.<br /><span id="formatbar_Buttons" style="display: block;"><span class="" id="formatbar_CreateLink" onmousedown="CheckFormatting(event);FormatbarButton('richeditorframe', this, 8);ButtonMouseDown(this);" onmouseout="ButtonHoverOff(this);" onmouseover="ButtonHoverOn(this);" onmouseup="" style="display: block;" title="Enlace"><img alt="Enlace" border="0" class="gl_link" src="http://www.blogger.com/img/blank.gif" /></span></span><br />Pero Montanelli no estaba del todo satisfecho con el método académico de contar la Historia. Los historiadores de los 50 eran esa clase de tipos a los que les das un material estupendo para trabajar y, tras pasar por sus manos, obtienen una excelente receta contra el insomnio. Así que Montanelli decidió acometer él mismo la tarea de explicar algunos de los episodios históricos que más a mano le cogían con su propio estilo, plagado de humor, amenidades y humanidad.<br /><br />En <a href="http://www.casadellibro.com/libro-historia-de-los-griegos-/890270/2900000906501"><span style="font-weight: bold;">Historia de los Griegos</span></a>, el libro que nos ocupa, más que de historiador, Montanelli ejerce de mordaz cronista social. Combina los rumores, las certezas, los mitos y sus propias conclusiones para ofrecernos no el más detallado de los retratos de los clásicos griegos pero, tal vez, sí el más vívido. La prosa de Montanelli es ágil y alegre, además de eficacísima. Consigue ser el vehículo perfecto para hacernos creer que las 368 páginas que componen el librito son el testimonio verdadero de un hombre que estuvo allí, en Atenas, en Esparta, en Tebas. Discutiendo en las academias y liceos, coreando en los teatros y emborrachándose en las olimpiadas.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Historia de los Griegos</span> es un libro que hay que leer. Luego ya tendremos tiempo de meternos entre pecho y espalda rigurosísimos (y cansinos) estudios históricos helénicos si tenemos interés. Lo de <span style="font-weight: bold;">Historia de los Griegos</span> es otra cosa. 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En orden, eso sí, formando oraciones y esas cosas. <br /><br />La verdad es que la idea de la historia es la típica que a más de uno se le ha ocurrido más de una vez, y la ha desechado porque seguro que no iba a funcionar, aunque no lo hace mal del todo: Los dioses existen en tanto en cuanto la gente los venere y les ofrezca sacrificios, ya sean en forma de devoción y tiempo, carneros muertos, hijos muertos… Y no sólo los dioses: Los héroes populares como Johnny Appleseed (lo que vendría a ser un señor que plantaba manzanos y le veneraban en los EEUU como a Belén Esteban en España, más o menos) también existen y pululan por ahí. Convenientemente, los dioses no antropomorfos pueden adoptar apariencia humana, lo que permite que el populacho no tenga en la mayoría de ocasiones conciencia de la existencia de los dioses.<br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: -webkit-auto;"><br /></div>Lo que es la historia en si se centra en Shadow, el personaje protagonista más bobo que he visto en mucho tiempo. Es un tipo muy grande y muy fuerte, bastante lento de entendederas (aunque, al parecer, buen jugador de damas), cornudo hasta la médula, utilizado por tirios y troyanos e incapaz de sacarse las castañas del fuego si no es por intervención divina o de señoras en descomposición. Mucho <i>Deus Ex Machina</i> y gente diciéndole lo que tiene que hacer, cual si fuese un RPG facilito al estilo <i>Pokémon</i>, <a href="http://www.roadsideamerica.com/">Roadside Attractions</a> por un tubo y, para los más pajeros de la casa, dos escenas donde podrán dar rienda suelta a alguna de sus parafilias. En el relato incluído en Fragile Things (Monarch of the Glen), aparte de descubrirse el nombre del protagonista, se repite la historia: Señores extraños contratan a hombre grande y fuerte como guardaespaldas, chico grande se da cuenta de que algo no funciona cuando también hay otros guardaespaldas armados con ametralladoras mucho más imponentes que él e interacción con los dioses y los mitos de la zona. <br /><br />He de reconocer que la novela está muy bien narrada, al menos según los estándares que yo pueda tener en inglés, que tampoco son demasiado elevados, supongo. Se hace muy amena y pasas un muy buen rato, aunque en más de una ocasión te hace levantar una ceja y decir ¿Ya? Eso sí, los muy amantes de la cultura gringa se pueden frotar las manos y releer una y otra vez muchas partes del libro, pues casi parece un trasunto de antropología novelada." 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Convenientemente, los dioses no antropomorfos pueden adoptar apariencia humana, lo que permite que el populacho no tenga en la mayoría de ocasiones conciencia de la existencia de los dioses.<br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: -webkit-auto;"><br /></div>Lo que es la historia en si se centra en Shadow, el personaje protagonista más bobo que he visto en mucho tiempo. Es un tipo muy grande y muy fuerte, bastante lento de entendederas (aunque, al parecer, buen jugador de damas), cornudo hasta la médula, utilizado por tirios y troyanos e incapaz de sacarse las castañas del fuego si no es por intervención divina o de señoras en descomposición. Mucho <i>Deus Ex Machina</i> y gente diciéndole lo que tiene que hacer, cual si fuese un RPG facilito al estilo <i>Pokémon</i>, <a href="http://www.roadsideamerica.com/">Roadside Attractions</a> por un tubo y, para los más pajeros de la casa, dos escenas donde podrán dar rienda suelta a alguna de sus parafilias. En el relato incluído en Fragile Things (Monarch of the Glen), aparte de descubrirse el nombre del protagonista, se repite la historia: Señores extraños contratan a hombre grande y fuerte como guardaespaldas, chico grande se da cuenta de que algo no funciona cuando también hay otros guardaespaldas armados con ametralladoras mucho más imponentes que él e interacción con los dioses y los mitos de la zona. <br /><br />He de reconocer que la novela está muy bien narrada, al menos según los estándares que yo pueda tener en inglés, que tampoco son demasiado elevados, supongo. Se hace muy amena y pasas un muy buen rato, aunque en más de una ocasión te hace levantar una ceja y decir ¿Ya? Eso sí, los muy amantes de la cultura gringa se pueden frotar las manos y releer una y otra vez muchas partes del libro, pues casi parece un trasunto de antropología novelada." } ["category"]=> string(11) "Neil Gaiman" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1297345140) } [8]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-2310957668973052211" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2011-01-22T05:26:00.000-08:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T15:56:14.766-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(12) "Isaac Asimov" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(6) "Libros" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(39) "El fin de la Eternidad, de Isaac Asimov" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(3482) "<a href="http://3.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/TTrbT_bvJiI/AAAAAAAAAho/NvM_UAMPQzk/s1600/El-fin-de-la-eternidad-BOLSILLO_libro_image_big.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5565001426061436450" src="http://3.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/TTrbT_bvJiI/AAAAAAAAAho/NvM_UAMPQzk/s320/El-fin-de-la-eternidad-BOLSILLO_libro_image_big.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 212px;" /></a><br /><br />Un libro de opiniones encontradas: Por un lado a Milgrom dice haberle producido angustia temporal, a Dibiase le dejó frio. Y como esta es mi reseña, pues yo me explayaré un poco más, digo. Si no, no la escribiría, claro, y este blog lo pasaríamos a Twitter.<br /><br />Empezaré diciendo que creo que el título está mal traducido en la versión española, ya que debería ser el fin de Eternidad ¿Qué es Eternidad? Es un lugar fuera del tiempo donde unos señores (y sólo señores, nada de señoras) actúan como burócratas temporales, cambiando el curso de la historia “para que la gente no se haga daño”; una especie de estado paternalista pretertemporal. Para hacer estos cambios usan algo parecido a la psicohistoria de La Fundación, que les permite calcular un margen de confianza para el devenir los hechos futuros de los cambios presentes que ellos provocan, pero la propia Eternidad no se ve atacada por ello por estar fuera del tiempo: Una vez dentro, uno se convierte casi en un dios, ajeno a todo cambio histórico que produzca, aunque haga desaparecer a sus antepasados. Estos cambios que protegen a la humanidad de hacerse pupa los calculan los sociólogos con sus maravillosos computadores de cinta y papel perforado, pero los ejecutan los técnicos, que se consideran unos auténticos artistas. Artistas y medio apestados, porque son los únicos que se manchan las manos con eso.<br /><br />Básicamente en la novela veremos cómo Harlan entra en Eternidad, cómo va aprendiendo y asciende, su relación con Laban Twisell, uno de los prebostes del lugar; por qué a partir de determinado punto nadie puede seguir viajando en el futuro por un infranqueable muro en el camino del ascensor del tiempo, por qué a los humanos les entra demasiada morriña al salir de la tierra, qué pasa cuando un técnico se encuentra con una mujer cuando lleva años viviendo en un auténtico campo de nabos un lugar sin ellas y por qué tiene que entrenar al que parece su sucesor, Sheridan Cooper. Entre otras cosas, claro.<br /><br />Sinceramente, creo que Asimov se lía demasiado haciendo, como dicen en Dune ‘fintas de las fintas sobre las fintas de las fintas’ y así hasta el infinito. Resulta curiosa también la interpretación de la Historia como un sistema en equilibrio, en el que un cambio puede tener grandes consecuencias en el siglo precedente, pero a más largo plazo todo ha cambiado para que nada cambie: parece a priori no haber ningún cambio que pueda provocar un cambio real a varios siglos vista.<br /><br />Resulta también cándido ver que las computadoras de papel perforado son el colmo de la sofisticación de unos tipos con tecnología de más allá del año 50 000 o que la fuente de energía de la que se nutre Eternidad es de la nova generada por el Sol –que lo más probable es que se convierta en una enana blanca.<br /><br />Es interesante y la idea es buena, pero le falta gancho." 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Una habitación tras otra en Madrid.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Mi gran novela sobre La Vaguada</span> trata de muchas cosas y de una sola. A saber: la libertad de uno para creerse libre, con posibilidades, y fracasar conservando aún cierto <span style="font-weight: bold;">optimismo</span>. Y por el camino hacia el <span style="font-weight: bold;">destino fatal</span> (notar como las responsabilidades se meten en tu vida sin haberlas reclamado) somos testigos de cierta crítica a la vacuidad de la cosa artística, literaria, periodística, cierta sorna hacia la cosa de los jóvenes emprendedores, de los turistas aventureros y de las relaciones de pareja. Y con el mérito de contar todo esto, no desde la postura de superioridad de quien se siente incomprendido, sino como <span style="font-weight: bold;">un actor secundario más</span>, casi un figurante, exento de cinismo pero sabedor de la necesidad irónica. 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Una habitación tras otra en Madrid.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Mi gran novela sobre La Vaguada</span> trata de muchas cosas y de una sola. A saber: la libertad de uno para creerse libre, con posibilidades, y fracasar conservando aún cierto <span style="font-weight: bold;">optimismo</span>. Y por el camino hacia el <span style="font-weight: bold;">destino fatal</span> (notar como las responsabilidades se meten en tu vida sin haberlas reclamado) somos testigos de cierta crítica a la vacuidad de la cosa artística, literaria, periodística, cierta sorna hacia la cosa de los jóvenes emprendedores, de los turistas aventureros y de las relaciones de pareja. Y con el mérito de contar todo esto, no desde la postura de superioridad de quien se siente incomprendido, sino como <span style="font-weight: bold;">un actor secundario más</span>, casi un figurante, exento de cinismo pero sabedor de la necesidad irónica. 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Un gran ejercicio de pensamiento crítico." } ["category"]=> string(15) "Michael Shermer" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1291836660) } [11]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-5615302775121181312" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2010-10-17T06:31:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T15:58:30.884-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(15) "Haruki Murakami" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(6) "Libros" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(36) "A Wild Sheep Chase - Haruki Murakami" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(4106) "<a href="http://2.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/TLr7N9BmXqI/AAAAAAAAAhM/IIDnSHLIKjo/s1600/HM-Wild_Sheep_Chase_USA.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529007709688848034" src="http://2.bp.blogspot.com/_LXGpCqCsinI/TLr7N9BmXqI/AAAAAAAAAhM/IIDnSHLIKjo/s320/HM-Wild_Sheep_Chase_USA.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 206px;" /></a><br />A Wild Sheep Chase, tercera novela de Murakami y primera traducida al inglés, es la parte final de una trilogía que, según la <a href="http://en.wikipedia.org/" style="font-style: italic;">Fuente del Conocimiento Hunibersa</a>l componen también <span style="font-style: italic;">Hear the Wind Sing</span> y <span style="font-style: italic;">Pinball, 1973</span>: La trilogía del Rata. De estas tres novelas, sólo la última y aquí reseñada ha tenido distribución internacional. Supongo que esos dos primeros libros que por motivos evidentes servidor no ha leído, tienen que ver con que el inicio de la novela parezca un compendio de retazos y situaciones totalmente desconectadas de la historia principal. Supongo, vaya.<br /><br />La historia, ambientada a finales de los 70 en Japón, cuenta cómo un publicista, editor y traductor abúlico perdido es contratado más o menos contra su voluntad por un millonario <span style="font-style: italic;">de esos que controlan el país en la sombra</span> para encontrar una oveja que, desde que le abandonó (o más bien dejó de compartir cuerpo con él), le dejó postrado física e intelectualmente. ¿Por qué él y no otro? Creyeron ver a la oveja en una fotografía publicada en una revista profesional editada por el protagonista, al que bauticé (pues nunca dice su nombre) como “<span style="font-weight: bold;">Sangre de Horchata</span>” (en adelante SdH)<br /><br />Mientras hace el haragán y antes de ponerse a buscar la oveja, SdH se enamora de una oreja, busca a su dueña y la corteja (cacofonía triple). Al parecer, la chica y sus orejas tienen poderes mágicos. Como el bichejo lanudo ese, al que se van a buscar los dos al pueblo más perdido de la región más despoblada de Hokkaido; un lugar descrito como un triste hoyo lleno de hielo, ganado ovino, hijos de la endogamia y la locura, y un tarado vestido de oveja. Eso sí, SdH -que también es el narrador, no hace estas descripciones con sorna o como crítica; las hace con total y absoluta indiferencia, con el mismo tono que emplea para describir cómo se queda dormido en el cine o se fuma un cigarro en la cocina.<br /><br />Aunque pueda parecer una buena premisa, he de decir que esto que he escrito para poder reseñar resume más de la mitad del argumento, aunque supongo que lo más importante de la novela no es la trama -con más de una situación que Lucy Lawless sin duda describiría como<span style="font-style: italic;"> </span><a href="http://www.youtube.com/watch?v=4pmyj2sh6aY">hecha por un mago</a>, si no la prosa innovadora y fantabulosa, que a algunos al parecer sulibella; ver cómo Murakami se recrea durante una página detrás de otra enumerando los nombres en francés de los cinco platos por cabeza que cada uno de los comensales pide en un restaurante, publicitando todas y cada una de las marcas de productos que utiliza o haciendo reseñas de cuanta canción o libro se le pasen por la cabeza, demostrando sus enormes conocimientos de la cultura popular de la época. Por esto último a veces pensaba que merecería el privilegio de escribir reseñas en aqueste nuestro blog, pero supongo que la barrera idiomática pesaría mucho.<br /><br />El libro se lee con bastante facilidad a pesar de la<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_hombres_que_no_amaban_a_las_mujeres"> publicidad superliminal</a> (eso de subliminal tiene lo que yo de Galactus) y los alaridos posmodernos que pega de vez en cuando. Eso sí, si se busca una historia consistente y un final coherente con la trama, mejor no tocar esta búsqueda de la oveja salvaje ni con un palo." 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Y digo despedirme porque no sabía si volvería a verle. La autobiografía del líder de Eels, Mark Oliver Everett, plagada de desastres familiares, parecía una lectura coherente en este contexto. Y resultó que, mucho más allá, ese libro y esa música me acompañaron por el brumoso norte de Francia, en los aeropuertos y en las crisis de ansiedad como si fueran una persona. Fueron una tabla que me mantuvo a flote cuando me flaqueraon las piernas a la puerta de la casa de la familia Beauvoir. Cuando me despertaba por quinta o sexta vez cada noche con dolor de cabeza en la habitación de invitados de La Cabrona. Cuando cruzamos todos los lugares donde lo pasé tan bien (y tan mal) y me dí cuenta de que estaba sufriendo el síndrome del Erasmus retornado, que vuelve al lugar sobre el que volcó tantas emociones y descubre que el lugar sigue ahí pero las emociones se han desvanecido, porque eran las suyas de entonces y ahora él es otro distinto del que fue. Aquel libro y aquella música convirtieron un viaje emocionalmente jodido pero necesario en unas pequeñas navidades del alma, iluminadas por las blinking lights del árbol de Mr. E en las alas del avión.<br /><br />Pero el libro trata también de otras cosas. Nos cuenta de qué va esto de hacer música. Que lo importante no es la vida social que lleva consigo. Ni conocer a tus ídolos. Ni los premios y el reconocimiento. Ni el colorín de las galas y las fiestas en las que te codeas con gente importante. Ni ganarte el respeto de bandas que te miran por encima del hombro. Si el único premio a las incontables horas dedicadas a solas a componer y ensayar, a jugarte la vida en la carretera, a dormir poco y mal (y comer aún peor), al estrés de tener que subirte al tablao en cualquier circunstancia física o emocional, a los desajustes intestinales, a la pelea constante para aparecer en los medios, para que te paguen las actuaciones, para que colegas y periodistas te tomen en serio… fueran estas tonterías, sería un mísero pago. No, el verdadero premio a todo ese esfuerzo, nos dice el señor Everett, debe parecerse más a lo que sentí cuando terminó la proyección de <span style="font-weight: bold;">Lucifer Rising</span> a la que <a href="http://elcorderonosecome.blogspot.com/2010/02/black-noise-ensemble.html">The Black Noise Ensemble</a> pusimos banda sonora en directo y el público se levantó a aplaudir. 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Y digo despedirme porque no sabía si volvería a verle. La autobiografía del líder de Eels, Mark Oliver Everett, plagada de desastres familiares, parecía una lectura coherente en este contexto. Y resultó que, mucho más allá, ese libro y esa música me acompañaron por el brumoso norte de Francia, en los aeropuertos y en las crisis de ansiedad como si fueran una persona. Fueron una tabla que me mantuvo a flote cuando me flaqueraon las piernas a la puerta de la casa de la familia Beauvoir. Cuando me despertaba por quinta o sexta vez cada noche con dolor de cabeza en la habitación de invitados de La Cabrona. Cuando cruzamos todos los lugares donde lo pasé tan bien (y tan mal) y me dí cuenta de que estaba sufriendo el síndrome del Erasmus retornado, que vuelve al lugar sobre el que volcó tantas emociones y descubre que el lugar sigue ahí pero las emociones se han desvanecido, porque eran las suyas de entonces y ahora él es otro distinto del que fue. Aquel libro y aquella música convirtieron un viaje emocionalmente jodido pero necesario en unas pequeñas navidades del alma, iluminadas por las blinking lights del árbol de Mr. E en las alas del avión.<br /><br />Pero el libro trata también de otras cosas. Nos cuenta de qué va esto de hacer música. Que lo importante no es la vida social que lleva consigo. Ni conocer a tus ídolos. Ni los premios y el reconocimiento. Ni el colorín de las galas y las fiestas en las que te codeas con gente importante. Ni ganarte el respeto de bandas que te miran por encima del hombro. Si el único premio a las incontables horas dedicadas a solas a componer y ensayar, a jugarte la vida en la carretera, a dormir poco y mal (y comer aún peor), al estrés de tener que subirte al tablao en cualquier circunstancia física o emocional, a los desajustes intestinales, a la pelea constante para aparecer en los medios, para que te paguen las actuaciones, para que colegas y periodistas te tomen en serio… fueran estas tonterías, sería un mísero pago. No, el verdadero premio a todo ese esfuerzo, nos dice el señor Everett, debe parecerse más a lo que sentí cuando terminó la proyección de <span style="font-weight: bold;">Lucifer Rising</span> a la que <a href="http://elcorderonosecome.blogspot.com/2010/02/black-noise-ensemble.html">The Black Noise Ensemble</a> pusimos banda sonora en directo y el público se levantó a aplaudir. 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Pero de los buenos. La única pega importante: es uno de esos libros en los que uno necesita leer un rato antes de saber lo que pasa, porque el desamparo al comenzar es comparable a despertarse desnudo dentro de un tonel en una base lunar de Europa o Titán.</div><div style="text-align: left;"><br /></div><div style="text-align: left;">La historia más que transcurrir <i>va pasando</i> en un mundo donde los Estados Unidos tienen un estado más: Alemania. Un lugar donde al jefe de estado y de gobierno se le elige para ser el marido ideal para la primera dama: una mujer que lleva varias décadas igual de joven y guapa, y de la que todos los gringos están perdidamente enamorados; un sitio donde las comunidades de vecinos de grandes edificios con cientos o miles de personas tienen poder sobre sus habitantes y se conforman en comunidades aisladas que compiten –entre otras cosas- en concursos de habilidades artísticas a lo America’s Got Talent; un mundo ficticio donde moscas mecánicas te persiguen y se cuelan en tu casa y tu coche para vociferarte promociones y anuncios varios, y no callan hasta ser totalmente destruidas; donde un judío que viaja en el tiempo dirige un grupo neonazi que quiere derribar al gobierno, quien también puede mandar y traer gente al y del pasado y futuro próximo; donde unos osos de peluche psíquicos intentan convencerte de que emigres a Marte y donde, como siempre en las historias de Phillip K Dick, nada es lo que parece.</div><div style="text-align: left;"><br /></div><div style="text-align: left;">En ese contexto Dick nos cuenta varias historias más o menos cruzadas y les da martillazos hasta que tienen sentido tanto juntas como por separado, a la vez que lo sazona todo con conciertos de jarras de licor, señores que se enrollan con la mujer de su hermano, la prohibición de la psicoterapia-no-química, un pianista telekinético que cree que su mal olor puede matar a quien le rodea incluso a través del teléfono, ejecutivos de una discográfica que le persiguen para grabar una ‘obra maestra’ con una ameba alienígena capaz de registrar sonidos al hidratarse, deficientes mentales que mutan en australopitecos, un psicoterapeuta con licencia especial para ejercer llamado ‘Egon Superb’ y sobre todo conspiraciones. 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Un lugar donde al jefe de estado y de gobierno se le elige para ser el marido ideal para la primera dama: una mujer que lleva varias décadas igual de joven y guapa, y de la que todos los gringos están perdidamente enamorados; un sitio donde las comunidades de vecinos de grandes edificios con cientos o miles de personas tienen poder sobre sus habitantes y se conforman en comunidades aisladas que compiten –entre otras cosas- en concursos de habilidades artísticas a lo America’s Got Talent; un mundo ficticio donde moscas mecánicas te persiguen y se cuelan en tu casa y tu coche para vociferarte promociones y anuncios varios, y no callan hasta ser totalmente destruidas; donde un judío que viaja en el tiempo dirige un grupo neonazi que quiere derribar al gobierno, quien también puede mandar y traer gente al y del pasado y futuro próximo; donde unos osos de peluche psíquicos intentan convencerte de que emigres a Marte y donde, como siempre en las historias de Phillip K Dick, nada es lo que parece.</div><div style="text-align: left;"><br /></div><div style="text-align: left;">En ese contexto Dick nos cuenta varias historias más o menos cruzadas y les da martillazos hasta que tienen sentido tanto juntas como por separado, a la vez que lo sazona todo con conciertos de jarras de licor, señores que se enrollan con la mujer de su hermano, la prohibición de la psicoterapia-no-química, un pianista telekinético que cree que su mal olor puede matar a quien le rodea incluso a través del teléfono, ejecutivos de una discográfica que le persiguen para grabar una ‘obra maestra’ con una ameba alienígena capaz de registrar sonidos al hidratarse, deficientes mentales que mutan en australopitecos, un psicoterapeuta con licencia especial para ejercer llamado ‘Egon Superb’ y sobre todo conspiraciones. 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Estas historias ya no tienen por qué gustar a los chavales, tienen que gustar al adulto como medio adecuado para transmitirle al joven valores guais que ellos crean que deben tener sus vástagos biológicos o intelectuales. Deben ser transgresores pero en su justa medida, moderadamente rebeldes pero dentro de unos límites, pequeños soñadores con un gran mundo interior pero no por ello antisociales y un largo etcétera de </span><i><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">sí-pero-con-matices</span></i><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">.</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Y en este contexto se escribió Pobby y Dingan.</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">El libro cuenta la historia de Ashmol, un chiquillo más o menos rebelde de un pueblo minero de Australia que tiene que aguantar cómo todo el pueblo trata como reales a los dos amigos invisibles (Pobby y Dingan) de la lunática de su hermana: algunos los saludan por la calle, la madre les pone dos platos en la mesa a la hora de la cena…</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Pero un día los dos bichos desaparecen, a la vez que la cría se pone enferma. Así, Ashmol comienza la búsqueda de Pobby y Dingan, al principio con resignación y al final con desespero creyendo que esa será la única manera de salvar a su hermana enferma.</span></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Hay que reconocer que el libro está bastante bien escrito –es una obra maestra de la literatura comparado con muchas de las lecturas recomendadas de colegios e institutos, y se puede leer del tirón sin problemas (a un escolar le costará más, supongo). Eso sí, si uno se ha leído El Guardián entre el Centeno le sonarán a caricatura o burda copia casi todos los soliloquios del protagonista, y si se conoce un poco el subgénero o simplemente al padre de todo este behemoth intelectual que son los hijos, nietos y biznietos (bastardos o no) de Un Puente hacia Therabithia, se puede uno imaginar como acaba todo. </span></span></div>" ["link_replies#"]=> int(2) ["link_replies"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/2206047700537433229/comments/default" ["link_replies@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_replies@href"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/2206047700537433229/comments/default" ["link_replies@title"]=> string(18) "Enviar comentarios" ["link_replies#2"]=> string(87) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/07/pobby-y-dingan-de-ben-rice.html#comment-form" ["link_replies#2@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies#2@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies#2@type"]=> string(9) "text/html" ["link_replies#2@href"]=> string(87) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/07/pobby-y-dingan-de-ben-rice.html#comment-form" ["link_replies#2@title"]=> string(13) "0 comentarios" ["link_edit#"]=> int(1) ["link_edit"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2206047700537433229" ["link_edit@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_edit@rel"]=> string(4) "edit" ["link_edit@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_edit@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2206047700537433229" ["link_self#"]=> int(1) ["link_self"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2206047700537433229" ["link_self@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_self@rel"]=> string(4) "self" ["link_self@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_self@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2206047700537433229" ["link#"]=> int(1) ["link"]=> string(74) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/07/pobby-y-dingan-de-ben-rice.html" ["link@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link@rel"]=> string(9) "alternate" ["link@type"]=> string(9) "text/html" ["link@href"]=> string(74) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/07/pobby-y-dingan-de-ben-rice.html" ["link@title"]=> string(28) "Pobby y Dingan, de Ben Rice." 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Estas historias ya no tienen por qué gustar a los chavales, tienen que gustar al adulto como medio adecuado para transmitirle al joven valores guais que ellos crean que deben tener sus vástagos biológicos o intelectuales. Deben ser transgresores pero en su justa medida, moderadamente rebeldes pero dentro de unos límites, pequeños soñadores con un gran mundo interior pero no por ello antisociales y un largo etcétera de </span><i><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">sí-pero-con-matices</span></i><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">.</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Y en este contexto se escribió Pobby y Dingan.</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"><br /></span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">El libro cuenta la historia de Ashmol, un chiquillo más o menos rebelde de un pueblo minero de Australia que tiene que aguantar cómo todo el pueblo trata como reales a los dos amigos invisibles (Pobby y Dingan) de la lunática de su hermana: algunos los saludan por la calle, la madre les pone dos platos en la mesa a la hora de la cena…</span></span></div><div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px;"><span class="Apple-style-span"><span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;">Pero un día los dos bichos desaparecen, a la vez que la cría se pone enferma. 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La climatización me ayuda a crear chuscas metáforas, ya véis. :-)<br /><br />Esta semana estoy llegando a la conclusión, casi la rozo con los dedos ya, de que sobran jóvenes escritores norteamericanos, que sobra literatura posmoderna de USA. Hay demasiados invitados a esa fiesta, me temo. Llevo engullidas unas 150 páginas de <span style="font-weight: bold;">Ahora sabréis lo que es correr</span>, firmado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dave_Eggers"><span style="font-weight: bold;">Dave Eggers</span></a>, y por Crom, no sé por qué no aprovecho ninguno de los muchísimos puntos y aparte que tiene la cosa esta para poner punto final al suplicio. Que hace calor y no estamos para guasas. Que mi miopía sigue en modo imperialista, invadiendo espacios ajenos al ocular. Entiéndase lo que se quiera.<br /><br />En fin, al lío. Resulta que el bueno de Eggers es un joven y guapo escritor norteamericano, fundador de una superinfluyente revista online de tendencias (o tendenciosa, como prefieran) llamada <a href="http://www.mcsweeneys.net/"><span style="font-weight: bold;">McSweeney's</span></a>. Además, Eggers procede de una familia de esas <span style="font-style: italic;">demócratas-de-toda-la-vida</span>, un poco a la europea, que dicen ellos, los americanos de bien; una familia de esas que viven en Boston, que es la ciudad donde transcurría esa seria tan, eeh... rompedora, que fue Ally McBeal. <span style="font-weight: bold;">Ahora sabréis lo que es correr</span> es la primera novela de Eggers, que aprovecha para contarnos cómo un par de amigos norteamericanos muy eggerianos, claro, deciden dar la vuelta al mundo en siete días, pero sólo pasando por países <span style="font-style: italic;">probes</span> para repartir entre los más necesitados un dinerico que se han encontrado por casualidades de la vida. El buenismo mal entendido.<br />Pero tal vez, me dije, tal vez este punto de partida tan condescendiente, tan miope con la realidad sólo es una excusa de Eggers para retratar ciertos comportamientos desnortados de, precisamente, aquellos que viven en el Norte. Pero no. El problema es que Eggers se cree lo que hacen sus personajes, comparte su pensamiento atrofiado y local, y ahí es donde la novela se convierte en un suplicio. Más que un libro parece una gala benéfica de Isabel Preysler.<br /><br />Pero yo soy un tontaina consumado y no aprovecho ningún punto y aparte para dimitir de esta lectura. Tal vez por el calor que hace, tal vez porque esta novela es la cosa perfecta para leer en diagonal a lo bruto, sin concesiones; pero seguramente la razón principal es porque tengo el cerebro licuado. 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La climatización me ayuda a crear chuscas metáforas, ya véis. :-)<br /><br />Esta semana estoy llegando a la conclusión, casi la rozo con los dedos ya, de que sobran jóvenes escritores norteamericanos, que sobra literatura posmoderna de USA. Hay demasiados invitados a esa fiesta, me temo. Llevo engullidas unas 150 páginas de <span style="font-weight: bold;">Ahora sabréis lo que es correr</span>, firmado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dave_Eggers"><span style="font-weight: bold;">Dave Eggers</span></a>, y por Crom, no sé por qué no aprovecho ninguno de los muchísimos puntos y aparte que tiene la cosa esta para poner punto final al suplicio. Que hace calor y no estamos para guasas. Que mi miopía sigue en modo imperialista, invadiendo espacios ajenos al ocular. Entiéndase lo que se quiera.<br /><br />En fin, al lío. Resulta que el bueno de Eggers es un joven y guapo escritor norteamericano, fundador de una superinfluyente revista online de tendencias (o tendenciosa, como prefieran) llamada <a href="http://www.mcsweeneys.net/"><span style="font-weight: bold;">McSweeney's</span></a>. Además, Eggers procede de una familia de esas <span style="font-style: italic;">demócratas-de-toda-la-vida</span>, un poco a la europea, que dicen ellos, los americanos de bien; una familia de esas que viven en Boston, que es la ciudad donde transcurría esa seria tan, eeh... rompedora, que fue Ally McBeal. <span style="font-weight: bold;">Ahora sabréis lo que es correr</span> es la primera novela de Eggers, que aprovecha para contarnos cómo un par de amigos norteamericanos muy eggerianos, claro, deciden dar la vuelta al mundo en siete días, pero sólo pasando por países <span style="font-style: italic;">probes</span> para repartir entre los más necesitados un dinerico que se han encontrado por casualidades de la vida. 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Porque si me dicen que esto lo ha escrito la mismísima <span style="font-weight: bold;">Ally McBeal</span>, yo me lo creo.<br /><br /><span style="font-family: trebuchet ms; font-style: italic;">(Este post fue originalmente publicado en un blog que ya no existe)</span>" } ["category"]=> string(11) "Dave Eggers" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1278581760) } [16]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-2050776243847838544" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2010-06-18T07:57:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T16:02:50.318-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(12) "Clive Barker" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(6) "Libros" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(35) "Libros Sangrientos, de Clive Barker" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(6695) "<a href="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s1600/libros_de_sangre_2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484134373052039346" src="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s320/libros_de_sangre_2.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 298px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 218px;" /></a><a href="http://1.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuNq5nIZWI/AAAAAAAAAE4/kGuaNzWvR7o/s1600/sangrientos.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484132739412682082" src="http://1.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuNq5nIZWI/AAAAAAAAAE4/kGuaNzWvR7o/s320/sangrientos.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 202px;" /></a>Si la situación de la literatura de ciencia ficción en el mercado español es minoritaria y casi testimonial, la de la novela de terror es un páramo en el que de tanto en tanto nos encontramos con un cactus para aplacar nuestra sed. 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B</span><span style="font-weight: bold;">rite</span>, pero parece ser que si <span style="font-weight: bold;">hoy</span> un lector español apetece de leer terror debe limitarse a la vertiente de <span style="font-style: italic;">paranormal romance</span> (Crepúsculo, cuánto daño has hecho) o al ya agotador mundo zombificado.<br /><br />Sin embargo, para aquellos que todavía no han tenido ningún contacto con el género de la novela horrífera, no hay mejor forma de empezar que con los brutalmente magníficos <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos de Clive Barker</span><span style="font-weight: bold;"> </span>(cabe mencionar que según la edición, en España cambia el título a<span style="font-weight: bold;"> Libros de Sangre</span>).<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Los Libros Sangrientos</span> son una recopilación de relatos de terror breves que <a href="http://www.clivebarker.com/">Clive Barker</a> publicó allá por 1984, cuando contaba con poco más de treinta años. En Inglaterra el éxito de los relatos fue moderado, no obstante cuando fueron publicados en Estados Unidos, explotaron como fenómeno literario. El responsable de semejante empujón fue, ni más ni meno que el mismísimo Stephen King, cuyas declaraciones se convirtieron en el mejor eslogan para Barker:<span style="font-weight: bold;"> “He visto el futuro del género de terror, y su nombre es Clive Barker”. </span><br /><br />Bien, el futuro ya ha llegado y <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> sigue siendo la mejor obra de<span style="font-weight: bold;"> Clive Barker. </span><br /><br />A lo largo de <span style="font-weight: bold;">dieciséis relatos</span> somos testigos del horror en sus más variadas expresiones: los <span style="font-weight: bold;">miedos atávicos hechos carne</span>, redefiniciones de la iconografía y los <span style="font-weight: bold;">mitos clásicos</span>, la <span style="font-weight: bold;">sexualidad</span> como arma y condena, las<span style="font-weight: bold;"> obsesiones</span> más profundas, etc. Por lo general, los protagonistas de las historias no son los típicos ciudadanos normales envueltos en circunstancias desconocidas. En más de una ocasión son, precisamente, todo lo contrario a la gente normal, a la gente “inocente”. Son ellos los que, en cierto modo, buscan el mal.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> es, sin lugar a dudas, una de las grandes obras de la literatura de terror. Un compendio perfecto y macabro del horror en su máxima expresión. <span style="font-weight: bold;">Clive Barker</span>, a pesar de habernos brindado con otras muchas creaciones destacadas, jamás ha vuelto a pergeñar algo tan perfecto, algo que, de alguna manera, en manos de un lector, se acaba convirtiendo en un <span style="font-weight: bold;">verdadero tratado del miedo</span>. A Baker se le nota en cada relato que está emprendiendo un viaje, una indagación de sus miedos, y avanza y avanza sin detenerse, llevando hasta las últimas consecuencias sus planteamientos. Baker, como el mismo se ha autodenominado, es un<span style="font-weight: bold;"> “buscador de excesos”.</span><br /><br />No cometeré aquí el desliz de contarles la trama de algunos de los relatos de <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span>, simplemente dejaré que lean sus títulos:<br /><br />-Los muertos tienen autopistas.<br />-El tren de la carne de medianoche.<br />-El geniecillo y Jack.<br />-El blues de la sangre de cerdo.<br />-En las colinas, las ciudades.<br />-Sexo, muerte y brillo de estrellas.<br />-Terror.<br />-Espectáculo infernal.<br />-Jacqueline Ess: su voluntad y su testamento.<br />-Las pieles de los padres.<br />-Nuevos asesinatos en la calle Morgue.<br />-Hijo del celuloide.<br />-Rex, el hombre lobo.<br />-Confesiones del sudario (de un pornógrafo).<br />-Víctimas propiciatorias.<br />-Restos humanos.<br /><br />La calidad de los relatos es, de tan alta, mareante; nunca decae y cada uno de ellos conduce a un mundo más perturbador que el anterior. No lo duden, los <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> les están esperando. Luego ya habrá tiempo para quejarnos de los pocos autores de terror contemporáneos que llegan al mercado editorial español.<br /><br />.....<br /><br />Ah, si alguno de ustedes tiene un Ebook, <a href="http://librosdesangre.blogspot.com/2009/09/1-1985-el-juego-de-las-maldiciones.html">aquí</a> puede hacerse con la obra. Y si prefieren leer algo <span style="font-style: italic;">online</span> antes de decidirse, diríjanse <a href="http://textosdeclivebarker.blogspot.com/2008/01/en-las-colinas-las-ciudades.html">aquí.</a>" ["link_replies#"]=> int(2) ["link_replies"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/2050776243847838544/comments/default" ["link_replies@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_replies@href"]=> string(77) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/2050776243847838544/comments/default" ["link_replies@title"]=> string(18) "Enviar comentarios" ["link_replies#2"]=> string(95) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/06/libros-sangrientos-de-clive-barker.html#comment-form" ["link_replies#2@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link_replies#2@rel"]=> string(7) "replies" ["link_replies#2@type"]=> string(9) "text/html" ["link_replies#2@href"]=> string(95) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/06/libros-sangrientos-de-clive-barker.html#comment-form" ["link_replies#2@title"]=> string(13) "0 comentarios" ["link_edit#"]=> int(1) ["link_edit"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2050776243847838544" ["link_edit@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_edit@rel"]=> string(4) "edit" ["link_edit@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_edit@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2050776243847838544" ["link_self#"]=> int(1) ["link_self"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2050776243847838544" ["link_self@"]=> string(13) "rel,type,href" ["link_self@rel"]=> string(4) "self" ["link_self@type"]=> string(20) "application/atom+xml" ["link_self@href"]=> string(82) "http://www.blogger.com/feeds/8981974303055271457/posts/default/2050776243847838544" ["link#"]=> int(1) ["link"]=> string(82) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/06/libros-sangrientos-de-clive-barker.html" ["link@"]=> string(19) "rel,type,href,title" ["link@rel"]=> string(9) "alternate" ["link@type"]=> string(9) "text/html" ["link@href"]=> string(82) "http://musicomicbooks.blogspot.com/2010/06/libros-sangrientos-de-clive-barker.html" ["link@title"]=> string(35) "Libros Sangrientos, de Clive Barker" ["author#"]=> int(1) ["author_name#"]=> int(1) ["author_name"]=> string(15) "Jordi Vallespí" ["author_uri#"]=> int(1) ["author_uri"]=> string(51) "http://www.blogger.com/profile/07243294612022960034" ["author_email#"]=> int(1) ["author_email"]=> string(19) "noreply@blogger.com" ["http://schemas.google.com/g/2005"]=> array(6) { ["author_image#"]=> int(1) ["author_image@"]=> string(20) "rel,width,height,src" ["author_image@rel"]=> string(42) "http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" ["author_image@width"]=> string(2) "16" ["author_image@height"]=> string(2) "16" ["author_image@src"]=> string(44) "http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" } ["media"]=> array(6) { ["thumbnail#"]=> int(1) ["thumbnail@"]=> string(28) "xmlns:media,url,height,width" ["thumbnail@xmlns:media"]=> string(29) "http://search.yahoo.com/mrss/" ["thumbnail@url"]=> string(102) "http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s72-c/libros_de_sangre_2.jpg" ["thumbnail@height"]=> string(2) "72" ["thumbnail@width"]=> string(2) "72" } ["http://purl.org/syndication/thread/1.0"]=> array(2) { ["total#"]=> int(1) ["total"]=> string(1) "0" } ["modified#"]=> int(1) ["modified"]=> string(29) "2013-02-16T16:02:50.318-08:00" ["issued#"]=> int(1) ["issued"]=> string(29) "2010-06-18T07:57:00.000-07:00" ["dc"]=> array(6) { ["creator#"]=> int(1) ["creator_url"]=> string(51) "http://www.blogger.com/profile/07243294612022960034" ["creator"]=> string(37) "Jordi Vallespí <noreply@blogger.com>" ["subject#"]=> int(2) ["subject"]=> string(12) "Clive Barker" ["subject#2"]=> string(6) "Libros" } ["author"]=> string(37) "Jordi Vallespí <noreply@blogger.com>" ["content"]=> array(2) { ["encoded#"]=> int(1) ["encoded"]=> string(6695) "<a href="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s1600/libros_de_sangre_2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484134373052039346" src="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TBuPJ_ZGwLI/AAAAAAAAAFI/2RFCc95ysgY/s320/libros_de_sangre_2.jpg" style="cursor: pointer; 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B</span><span style="font-weight: bold;">rite</span>, pero parece ser que si <span style="font-weight: bold;">hoy</span> un lector español apetece de leer terror debe limitarse a la vertiente de <span style="font-style: italic;">paranormal romance</span> (Crepúsculo, cuánto daño has hecho) o al ya agotador mundo zombificado.<br /><br />Sin embargo, para aquellos que todavía no han tenido ningún contacto con el género de la novela horrífera, no hay mejor forma de empezar que con los brutalmente magníficos <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos de Clive Barker</span><span style="font-weight: bold;"> </span>(cabe mencionar que según la edición, en España cambia el título a<span style="font-weight: bold;"> Libros de Sangre</span>).<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Los Libros Sangrientos</span> son una recopilación de relatos de terror breves que <a href="http://www.clivebarker.com/">Clive Barker</a> publicó allá por 1984, cuando contaba con poco más de treinta años. En Inglaterra el éxito de los relatos fue moderado, no obstante cuando fueron publicados en Estados Unidos, explotaron como fenómeno literario. El responsable de semejante empujón fue, ni más ni meno que el mismísimo Stephen King, cuyas declaraciones se convirtieron en el mejor eslogan para Barker:<span style="font-weight: bold;"> “He visto el futuro del género de terror, y su nombre es Clive Barker”. </span><br /><br />Bien, el futuro ya ha llegado y <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> sigue siendo la mejor obra de<span style="font-weight: bold;"> Clive Barker. </span><br /><br />A lo largo de <span style="font-weight: bold;">dieciséis relatos</span> somos testigos del horror en sus más variadas expresiones: los <span style="font-weight: bold;">miedos atávicos hechos carne</span>, redefiniciones de la iconografía y los <span style="font-weight: bold;">mitos clásicos</span>, la <span style="font-weight: bold;">sexualidad</span> como arma y condena, las<span style="font-weight: bold;"> obsesiones</span> más profundas, etc. Por lo general, los protagonistas de las historias no son los típicos ciudadanos normales envueltos en circunstancias desconocidas. En más de una ocasión son, precisamente, todo lo contrario a la gente normal, a la gente “inocente”. Son ellos los que, en cierto modo, buscan el mal.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> es, sin lugar a dudas, una de las grandes obras de la literatura de terror. Un compendio perfecto y macabro del horror en su máxima expresión. <span style="font-weight: bold;">Clive Barker</span>, a pesar de habernos brindado con otras muchas creaciones destacadas, jamás ha vuelto a pergeñar algo tan perfecto, algo que, de alguna manera, en manos de un lector, se acaba convirtiendo en un <span style="font-weight: bold;">verdadero tratado del miedo</span>. A Baker se le nota en cada relato que está emprendiendo un viaje, una indagación de sus miedos, y avanza y avanza sin detenerse, llevando hasta las últimas consecuencias sus planteamientos. Baker, como el mismo se ha autodenominado, es un<span style="font-weight: bold;"> “buscador de excesos”.</span><br /><br />No cometeré aquí el desliz de contarles la trama de algunos de los relatos de <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span>, simplemente dejaré que lean sus títulos:<br /><br />-Los muertos tienen autopistas.<br />-El tren de la carne de medianoche.<br />-El geniecillo y Jack.<br />-El blues de la sangre de cerdo.<br />-En las colinas, las ciudades.<br />-Sexo, muerte y brillo de estrellas.<br />-Terror.<br />-Espectáculo infernal.<br />-Jacqueline Ess: su voluntad y su testamento.<br />-Las pieles de los padres.<br />-Nuevos asesinatos en la calle Morgue.<br />-Hijo del celuloide.<br />-Rex, el hombre lobo.<br />-Confesiones del sudario (de un pornógrafo).<br />-Víctimas propiciatorias.<br />-Restos humanos.<br /><br />La calidad de los relatos es, de tan alta, mareante; nunca decae y cada uno de ellos conduce a un mundo más perturbador que el anterior. No lo duden, los <span style="font-weight: bold;">Libros Sangrientos</span> les están esperando. Luego ya habrá tiempo para quejarnos de los pocos autores de terror contemporáneos que llegan al mercado editorial español.<br /><br />.....<br /><br />Ah, si alguno de ustedes tiene un Ebook, <a href="http://librosdesangre.blogspot.com/2009/09/1-1985-el-juego-de-las-maldiciones.html">aquí</a> puede hacerse con la obra. Y si prefieren leer algo <span style="font-style: italic;">online</span> antes de decidirse, diríjanse <a href="http://textosdeclivebarker.blogspot.com/2008/01/en-las-colinas-las-ciudades.html">aquí.</a>" } ["category"]=> string(12) "Clive Barker" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1276873020) } [17]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-3331455499058178490" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2010-06-09T03:04:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T16:03:02.537-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(12) "Joe Haldeman" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(6) "Libros" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(39) "La guerra interminable, de Joe Haldeman" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(6171) "<a href="http://4.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TA9nt75javI/AAAAAAAAAEg/VH02gwUvPH4/s1600/guerra-interminable.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480713310404045554" src="http://4.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/TA9nt75javI/AAAAAAAAAEg/VH02gwUvPH4/s400/guerra-interminable.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 400px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 237px;" /></a>Seamos honestos: puede que <span style="font-weight: bold;">la Guerra</span> sea una desgracia para la humanidad; los ejércitos, sistemas masivos de lobotomía y trepanación de individuos; la industria armamentística, un medio para mantener el status quo de poder y terror... y sin embargo la Guerra no deja de ser una <span style="font-weight: bold;">materia prima excelente para pergeñar historias</span>. 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Así que me voy a limitar a unas impresiones personales y a señalar algunos aspectos concretos.<br /><br />Básicamente, creo que el mayor atractivo de <i>On the road</i> es enseñarnos cómo convertir a cualquier desarrapado que no tenga dónde caerse muerto en una estrella del rock. La obra de Kerouac (y en general el concepto mismo de aventura) convierte cualquier miserable vicisitud en un hecho especial, denso y hermoso, y revitalizó en el momento de su publicación la máxima latina del “carpe diem”. Es el mejor manual de autoayuda que se pueda comprar con dinero, facilitándonos una vía de escape de nuestros compromisos sociales a través de la lectura. 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Así que me voy a limitar a unas impresiones personales y a señalar algunos aspectos concretos.<br /><br />Básicamente, creo que el mayor atractivo de <i>On the road</i> es enseñarnos cómo convertir a cualquier desarrapado que no tenga dónde caerse muerto en una estrella del rock. La obra de Kerouac (y en general el concepto mismo de aventura) convierte cualquier miserable vicisitud en un hecho especial, denso y hermoso, y revitalizó en el momento de su publicación la máxima latina del “carpe diem”. Es el mejor manual de autoayuda que se pueda comprar con dinero, facilitándonos una vía de escape de nuestros compromisos sociales a través de la lectura. 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El violento pasado de Roca, fotofóbico y agorafóbico, será clave para dar caza al escurridizo Asesino de la Esperanza.<br />Paralelamente a la investigación policial, somos testigos del descomunal éxito de un folletín por entregas escrito por el joven impresor Aniol Almarrosa, que tiene en vilo a toda Barcelona gracias una receta en la que caben los más descabellados ingredientes sicalípticos, obscenos y violentos. Un signo de los tiempos, una pérdida de la inocencia.<br /><br />Desde el primer párrafo de la novela –calcado de <span style="font-weight: bold;">Historia de dos ciudades, de Charles Dickens</span>, cosa que el autor no oculta-, Calvo muestra una clara <span style="font-weight: bold;">vocación ambiental</span> en esta novela. Se nota una voluntad casi enfermiza de transmitir al lector el ambiente oscuro y decadente de aquella Barcelona olvidada que, en realidad, jamás haya existido. 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Sin embargo, tal vez sea por la distancia temporal, mental y circunstancial, Javier Calvo se aproxima más a las novelas de un prócer del <span style="font-style: italic;">steampunk</span> como es el norteamericano <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tim_Powers"><span style="font-weight: bold;">Tim Powers.</span></a><br /><br />En resumen, <span style="font-weight: bold;">Corona de flores</span> merece un aplauso por ser un ejercicio de independencia alejado de <span style="font-style: italic;">lo-que-ahora-se-lleva</span>, un islote azotado por un mar de nocilla y postpoesía, y una más que correcta intriga policial. Probablemente no pasará a la historia, pero tened por seguro que esa no es su intención.<br /><br />Así sí, Javier." } ["category"]=> string(12) "Javier Calvo" ["category@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2"]=> string(6) "Libros" ["category#2@domain"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["date_timestamp"]=> int(1274268060) } [22]=> array(77) { ["id#"]=> int(1) ["id"]=> string(70) "tag:blogger.com,1999:blog-8981974303055271457.post-7751283609862832573" ["published#"]=> int(1) ["published"]=> string(29) "2010-05-12T02:57:00.000-07:00" ["updated#"]=> int(1) ["updated"]=> string(29) "2013-02-16T16:05:51.110-08:00" ["category#"]=> int(2) ["category@"]=> string(11) "scheme,term" ["category@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category@term"]=> string(6) "Libros" ["category#2@"]=> string(11) "scheme,term" ["category#2@scheme"]=> string(31) "http://www.blogger.com/atom/ns#" ["category#2@term"]=> string(11) "John Scalzi" ["title#"]=> int(1) ["title@"]=> string(13) "type,xml:base" ["title@type"]=> string(4) "text" ["title@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["title"]=> string(32) "La Vieja Guardia, de John Scalzi" ["atom_content#"]=> int(1) ["atom_content@"]=> string(13) "type,xml:base" ["atom_content@type"]=> string(4) "html" ["atom_content@xml:base"]=> string(63) "http://musicomicbooks.blogspot.com/feeds/posts/default/-/Libros" ["atom_content"]=> string(3726) "<a href="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/S-p9qs181jI/AAAAAAAAAD4/mcNnGybujtA/s1600/vieja_guardia.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470322869940311602" src="http://3.bp.blogspot.com/_WgqigPmFrEY/S-p9qs181jI/AAAAAAAAAD4/mcNnGybujtA/s320/vieja_guardia.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 201px;" /></a><span style="font-weight: bold;">John Scalzi</span> es un celebridad en la blogosfera de habla inglesa. Desde su <a href="http://whatever.scalzi.com/">blog</a> se dedica a comentar, con un muy yanki sentido del humor, los asuntos que más le llaman la atención: desde reseñas de los libros que lee hasta comentarios sobre el jardín de su vecino. Y así, como quien no quiere la cosa, Scalzi, que lleva escribiendo en la red desde 1998, se ha hecho con un nutrido grupo de lectores fieles.<br /><br />Y por fin, en 2005, publicó su primera novela, <span style="font-weight: bold;">Old Man’s War</span>, cuyo título en España ha sido <span style="font-weight: bold;">La Vieja Guardia</span>. Se trata de pura <span style="font-weight: bold;">ciencia ficción al mejor estilo Heinleiniano</span> (de hecho el propio autor admite su inspiración), con todos los elementos que hacen de este subgénero un disfrute para algunos y una simpleza para otros: militarismo ligeramente derechón, personajes arquetípicos hasta el paroxismo, multitud de alienígenas de todo tipo, teorías científicas inverosímiles y, sobre todo, un ritmo endiablado y un constante <span style="font-style: italic;">crescendo </span>de diversión y situaciones descabelladas.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Con un punto de partida excelente</span>, <span style="font-weight: bold;">La Vieja Guardia</span> nos cuenta la historia de John Perry, un ciudadano que se enrola en las Fuerzas de Defensa Colonial para proteger los intereses de la Humanidad en el Universo. Un Universo que alberga a un sinfín de razas inteligentes inmersas en una guerra eterna por la colonización de planetas y por la explotación de los recursos naturales. El único problema para convertirse en un soldado de infantería razonablemente eficiente contra razas alienígenas monstruosas y tecnológicamente más avanzadas es que Perry tiene 75 años y está completamente achacoso, como todos los nuevos reclutas.<br /><br />El quid de la cuestión es que estos viejos que van a ser enviados a una guerra en la que su muerte es casi segura (el canon de las <span style="font-weight: bold;">Tropas del Espacio</span> de Heinlein está bien presente a lo largo de toda la novela) aceptan alistarse con la esperanza de ser rejuvenecidos por las Fuerzas de Defensa Coloniales y, al menos, vivir sus últimos años de vida en un cuerpo joven y robusto, aunque sea en una cruenta guerra. Es este uno de los grandes aciertos de Scalzi, que retrata con humor la <span style="font-weight: bold;">reacción de un grupo de septuagenarios que de repente se ven con las energías de un veinteañero especialmente enérgico.</span><br /><br />Lo mejor que se puede decir del Scalzi escritor es que es un narrador eficiente y con un gran sentido del humor. La prosa de <span style="font-weight: bold;">La Vieja Guardia</span> es directa, clara y amena -como debe ser en un artefacto de estas características- y hace que la lectura sea gozosa y veloz. En definitiva, una novela que recupera las mejores características de la ciencia ficción más clásica y las relanza con fuerza renovadas. 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Así pues en lugar de un libro escrito por Dan Simmons tendríamos libros escritos por <span style="font-weight: bold;">Daniel Walter Simmons.</span><br /><br />Mucha más enjundia, donde va a parar.<br /><br />Pero resulta que no, que Dan Simmons sigue publicando con un triste nombre monosilábico.<br /><br />Pero donde las <span style="font-weight: bold;">dan</span>, las toman, vaya que sí.<br /><br />Descubrir a Dan Simmons fue una de las mejores cosas que me ocurrieron en 2002. Y tuve la suerte de hacerlo con su obra magna, una cumbre de la ciencia ficción llamada <span style="font-weight: bold;">Hyperion</span>.<br />Y ya que he cogido carrerilla de tópicos con eso de la “cumbre”, me lanzo y digo que <span style="font-weight: bold;">Hyperion</span> trasciende el género por su calidad, por su imaginación, por su sencilla complejidad (¿oxímoron?) y porque es una gozada <span style="font-style: italic;">de verbo ad verbum</span> (¡latinismo!).<br /><br />La novela nos cuenta cómo siete personajes de lo más variopinto se encuentran en una nave-árbol surcando el espacio sideral en dirección al planeta Hyperion, sin saber muy bien la razón por la que están ahí, ni cuál es su misión final. Deciden entonces que la mejor manera de llegar a alguna conclusión es mediante la narración de las historias personales de cada uno de ellos. 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El desarrollo por parte del gobierno estadounidense de la máquina del tiempo acaba derivando en un programa de telerrealidad. En él, reporteros tan incompetentes como los de España Directo viajan al pasado para cubrir eventos como el suicidio de Marilin Monroe, entrevistando alcachofa en mano y en mitad de la noche a su psiquiatra. Pero como poco a poco el interés por la cosa decae, tienen la brillante idea de mandar a un equipo de reporteros a cubrir el desembarco de Normandía. Claro que ahí no pueden enviar a idiotas como los de “Las Mañanas de Villaberzas”, así que acaban enviando a un tipo duro, el equivalente futurista del Pérez Reverte corresponsal de guerra. Para que no la cague demasiado con el asunto histórico, junto a Pérez Reverte acaban enviando a un historiador demente de los que se dedica a disfrazarse de General Custer para hacer recreaciones históricas y se queja de que los malditos burócratas de Washington no le permitan utilizar fuego real en sus performances. <br /><br /><br />Con esas premisas no podía salir nada malo si lo que uno busca es entretenimiento, a no ser que el autor escriba rematadamente mal, y desde luego no es el caso. Claro que esto tampoco es Mi Tio Goriot ni nada parecido, pero nadie lo pretende. Christophe Lambert es, salvando las distancias, un Stephen King francófono, un artesano de la literatura más que un artista. Además, como sus libros son la mitad de gordos que los de King, saca el doble al año. También supongo que con un mercado potencial mucho más pequeño necesitas más volumen para tener unas ventas que le permitan comer, claro. En la humilde opinión de alguien que no tiene el francés como lengua materna, Lambert saca adelante la historia de manera bastante solvente y fácil de leer. <br /><br />Al poco de llegar a Normandía, los dos periodistas se dan cuenta de que las cosas no van según lo previsto, y cuando menos se lo esperan… bueno, sólo hay que ver la portada del libro. Efectivamente: Robots gigantes nazis. A partir de ahí todo es delirio, explosiones, elucubraciones y acción. Y la verdad, entre tanto fuego artificial acaba importando un rábano que dos futuros distintos convivan a la vez mientras se desarrolla un pasado común (el gato no está ni muerto ni vivo hasta que abres la caja, supongo que pensó Lambert) o que la tecnología militar del régimen nazi del año 2060 sea idéntica a la tecnología de ese mismo año en nuestra realidad temporal. Y lo dicho, da exactamente igual porque aquí hemos venido a leer algo que rebose molonidad durante un rato y pasárnoslo bien, el equivalente escrito y en francés a ver una peli de La Jungla de Cristal o de Rambo. <br /><br />Una historia de periodismo comprometido, con Pérez Reverte y su amigo historiador al final haciendo más de John Matrix que de informadores imparciales y demostrando al mundo que por más que los nazis tengan robots gigantes, sus pelotas son más duras que el adamantio y que pueden con eso y con más. <br /><br />Aquí hemos venido a ver robots gigantes y cosas explotar. De hecho yo compré el libro porque en la portada sale un robot gigante. Y desde luego no me decepcionó: salen robots. Si alguien quiere hacer como que lee Nana en versión original en rústica mientras sorbe un café aguado en el Starbucks y deja que todo el mundo admire su sapiencia mientras echa miradas furtivas al MacBook Air que tiene sobre la mesa, pues genial, pero este no es esa clase de libro; esto es para leer metido en el Alsa o en un vuelo eterno de Ryanair para que el mal trago se pase rápido, sin dolor y entretenido. Y vive Dios que lo consigue. <br /><br />Ah, y salen robots. Gigantes y nazis, para más señas." ["post_excerpt"]=> string(255) "En el año 2060 la telebasura ha llegado a su máximo esplendor y es una cuestión de estado. El desarrollo por parte del gobierno estadounidense de la máquina del tiempo acaba derivando en un programa de telerrealidad. En él, reporteros tan incompet..." 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